domingo, 25 de marzo de 2012

"Sister, do you know my name?" (14)

¡Por fin, una nueva entrada!
Tengo que disculparme por esta. Está cerca del final, y ¡AHORA es cuando sabemos algo más sobre los padres de los gemelos! ¿En qué estaba pensando? Éste es un problema de trabajar en un relato sin haber planeado cada paso de antemano.
En fin... Sí, ahora toca un poco de "exposición" acerca de los padres. No estoy muy seguro de si esto ayuda a avanzar en la historia, pero hay gente que me ha pedido que presente a los padres (un poco tarde, eso sí), y no he podido negarme. Además, la historia sí que avanza. Mucho. Ya veréis...
En cualquier caso, espero que os guste esta nueva parte.

Finally, a new entry!
I have to apologize for this one. It's near the end, and we find out *now* a little more about the twins' parents! What was I thinking? This is one problem of working on a story without planning every step beforehand.
Anyway... Yes, now we have a little "exposition time" about the parents. I'm not quite sure if it helped moving forward on the story, but some people asked me to introduce the parents (a little late, though) and I couldn't say no! Besides, I *do* move forward on the story. A lot. You'll see...
In any case, I hope you enjoy this new part!

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            Eran las once de la mañana cuando sonó el móvil de Veronica. Los niños estaban en el colegio, y Simon, profesor de física en un instituto, trabajando.
            -¿Diga?
            -Hola, Veronica, soy Sandra.
            Sandra había sido compañera de facultad de Veronica. Ambas se graduaron con buena nota en Arquitectura, pero sólo Sandra trabajaba en el sector; Veronica tenía un pequeño negocio de diseño gráfico, Panoptic Design, que le permitía ser su propia jefa y trabajar desde casa. Aún así, no dejaba de estudiar, y su capacidad innata para la visión espacial le había abierto muchas puertas en ambos sectores.
            Sandra solía contar con Veronica cada vez que necesitaba hacer algún tipo de trabajo externo, tal como conferencias universitarias sobre arquitectura (en todas sus ponencias, Veronica había sido la autora de las transparencias e imágenes que empleaba), o para hacer folletos de publicidad de su estudio.
            -Hola, Sandra – dijo Veronica –. ¿Qué será esta vez, flyers, PowerPoint, dibujos…?
            -Nada de lo anterior – respondió Sandra –. Verás, tengo una charla dentro de un mes y necesitaré vuestra ayuda.
            -¿“Nuestra”?
            -Tengo que hacer una ponencia sobre materiales de construcción, y para eso necesito la ayuda de un físico. Tu marido es físico, ¿no?
            -Sí.
            -Estupendo. Entonces, necesito la ayuda de los dos, porque además tú sabes más de materiales que yo; aprobaste esa asignatura con más nota en la universidad.
            -Eso fue hace mucho tiempo.
            -¿Cuento contigo?
            -En principio, sí. Preguntaré a Simon a ver si puede sacar un rato para echarte una mano. ¿Dices que es en un mes?
            -Sí. Te enviaré un pequeño guión de mi ponencia en cuanto lo tenga.
            -De acuerdo.
            -Una cosa más… Esto me sabe un poco mal pedírtelo, pero, ¿te supondría mucho acompañarme?
            -¿Dónde es?
            -En Berlín…
            -¿Berlín?
            -Sólo será un fin de semana; te lo digo porque en la conferencia tratan más temas y estoy segura de que te interesarán mucho… Es una oportunidad única. Si Simon quiere venir también… A no ser que esté muy liado.
            -Bueno… En principio, yo no tengo ningún encargo para dentro de tanto, pero aún así tengo que consultarlo. Y no sé cómo andará Simon de trabajo, tampoco… Preguntaré y te llamo con lo que sea.
            -Muchas gracias, Veronica; te debo una bien grande.
            -De nada – dijo Veronica.
            Acto seguido colgó el teléfono y volvió al trabajo.

            Veronica explicó la situación a su familia durante la comida.
            -¿Berlín? Me encantaría ir. Y no creo que tenga mucho trabajo en esas fechas. Dile a Sandra que estaré encantado de ayudar en lo que sea – dijo Simon.
            -Estupendo, cariño – dijo Veronica.
            -Sólo una cosa… ¿Y los niños?
            -Ese es el problema, no podemos dejarlos solos…
            -Sabéis que estamos enfrente de vosotros, ¿no? – dijo Pit, marcando ligeramente las palabras de un leve sarcasmo.
            Veronica se dio cuenta de que lo que había dicho podía malinterpretarse como un signo de desconfianza hacia las capacidades de sus hijos, como había confirmado el irónico comentario de Pit, y se apresuró a aclarar las cosas.
            -No quiero decir que no confiemos en vosotros, Pit – dijo Veronica –. Es que… No estoy del todo segura de que os podáis apañar solos tanto tiempo.
            -Es… un fin de semana, mamá – dijo Julia –. Tenemos quince años, creo que podremos arreglárnoslas.
            -Creo que los niños tienen razón, cariño – dijo Simon –. Son sólo dos días. Además, ya tienen una edad…
            -Julia, ¿y tus pesadillas? – dijo Veronica.
            -Cada vez menos frecuentes – respondió Julia.
            -Si hay problemas con eso, ya me ocupo yo – dijo Pit.
            -Entonces, ¿creéis que podéis ocuparos de la casa ese fin de semana? – dijo Simon.
            Los gemelos asintieron. En su expresión, si se miraba atentamente, se podía percibir un leve atisbo de euforia contenida. Llevaban semanas, meses, esperando esta oportunidad. En su interior, saltaban de alegría. Pero no podían exteriorizar tanta euforia delante de sus padres, así que se contuvieron.
            -De acuerdo, chicos – dijo Veronica –. Os daré ese voto de confianza.
            -No hay problema – dijo Pit.

            El mes pasó sin grandes novedades. Simon y Veronica se ausentaron varias tardes para ayudar a Sandra a completar su parte en la conferencia, momentos que los gemelos aprovechaban para entregarse a la pasión.
            Las sesiones nocturnas de los gemelos, por acuerdo mutuo, dejaron de tener “puntos fuertes”, ya que corrían el riesgo de despertar a sus padres, pero muchas de las tardes que se quedaban solos exploraban sus cuerpos, se los estudiaban al milímetro, se aprendían de memoria cada centímetro de su piel.
            La última semana, a Julia le bajó la regla, lo que supuso a la vez un fastidio y un alivio para ambos. Por un lado, las tardes que se quedaban solos en casa no podían pasar al nivel más íntimo. Por el otro lado, se libraron de la preocupación de que pasara justo el fin de semana que sus padres se iban.
            En el resto de cosas, el mes pasó sin grandes novedades para los gemelos ni sus padres. Las cosas se desarrollaron con normalidad hasta que Simon y Veronica tuvieron que irse.

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            It was 11 AM when Veronica’s cell phone rang. The kids were at school, and Simon, a Physics high school teacher, working.
            “Hello?”
            “Hi, Veronica, it’s Sandra”.
            Sandra had been a classmate of Veronica in university. They both graduated with good grades in Architecture, but only Sandra worked on that; Veronica had a little graphic design studio, Panoptic Design, that allowed her to be her own boss and work from home. Anyway, she didn’t stop studying, and her natural ability for space vision had kept her many doors open in both sectors.
            Sandra used to ask Veronica for help whenever she needed to do some outside jobs, such as conferences in university about architecture (in every presentation of hers, Veronica had done the PowerPoint and the images she used), or making publicity flyers of her studio.
            “Hi, Sandra”, Veronica said. “What’s gonna be this time, flyers, PowerPoint, pictures…?”
            “None of the above”, Sandra replied. “See, I have this presentation in a month and I’ll need help from both of you”.
            “What do you mean, ‘both of us’?”
            “I have to make a presentation about construction materials, and I need the help of a physicist. Your husband’s a physicist, isn’t he?”
            “Yes”.
            “Great. So, I need help from both of you, since you know more about materials than I do. You passed that one with higher grades that I back in university”.
            “That was a long time ago”.
            “So, can you help me?”
            “Yes, for now. I’ll ask Simon if he can use a little of his spare time to lend you a hand. So you say it will be in a month?”
            “Yes. I’ll give you a little outline of my presentation as soon as I have it”.
            “OK”.
            “One more thing… I feel a little bad for asking, but… Would you mind coming with me?”
            “Where’s this thing?”
            “Berlin…”
            “Berlin?”
            “It’ll just be for a weekend. I’m telling you because in that conference they’ll discuss a lot of themes that I’m sure you’ll love… It’s a unique opportunity. And, if Simon wants to come, too… Well, unless he’s very busy”.
            “Well… I don’t think I have any job to be done for those days, but in any case I’ll have to look at it. And I don’t know how Simon’s agenda is, either… I’ll ask him, and I’ll call you back”.
            “Thanks, Veronica; I owe you a big one”.
            “You’re welcome”.
            Then she hung up and resumed working.

            Veronica explained the situation to her family during lunch.
            “Berlin? I’d love to go. And I don’t think I’ll have much to work those days… Tell Sandra I’ll be glad to help”, Simon said.
            “That’s great, honey”, Veronica said.
            “Just one thing… What about the kids?”
            “That’s the main problem; we can’t leave them alone…”
            “You guys know we’re right in front of you, right?” Pit said, marking each word with a slight sarcastic tone.
            Veronica realized that what she just said could be misunderstood as a sign of mistrust toward her children’s ability, like Pit’s ironic comment had confirmed. She tried to change her words.
            “I don’t mean we don’t trust you two, Pit”, Veronica said. “It’s just… I’m not quite sure that you’ll be able to take care of everything on your own”.
            “It’s… just a weekend, mom”, Julia said. “We’re fifteen years old; I think we can handle it”.
            “I think the kids are right, honey”, Simon said. “It’s just two days. Besides, they’re grown kids…”
            “What about your nightmares, Julia?”  Veronica asked.
            “Less frequent”, Julia replied.
            “If she has any trouble with that, I’ll take care of it”, Pit said.
            “So, you think you can take care of the house for that weekend?” Simon asked.
            The twins nodded yes. If one looked carefully, a very slight sigh of suppressed euphoria could be perceived on their faces. They had been waiting for weeks, for months, for this chance to show up. On the inside, they were jumping with joy. But they couldn’t express all their happiness in front of their parents, so they controlled themselves.
            “OK, kids”, Veronica said. “I’ll give it a shot”.
            “No problemo”, Pit said.

            That month passed with no big news. Simon and Veronica went out some days in order to help Sandra complete her part of the conference; the twins made good use of this time, giving themselves to passion.
            By mutual agreement, their night sessions stopped having “hot spots”, since they could wake their parents up, but they used the afternoons they were alone to explore each other’s body, study it precisely, memorize every inch of their skin.
            The last week, Julia had her period, which was at the same time a pain and a relief for the two. On one side, they couldn’t get intimate when they were alone. On the other side, they could stop worrying about that happening just while their parents were away for the weekend.
            On other things, the month passed with no great news for the twins or their parents. Things went pretty much normal until Simon and Veronica had to go.

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En esta parte de la historia he hecho un par de homenajes:
· Mi querida amiga LUNA, tambien escritora, que ha escrito el adictivo relato "Panóptico". Es estupendo rodearse de gente de tanto talento como ella. Por ello, he nombrado el estudio de Veronica 'Panoptic Design', en honor a su trabajo.
· Mi hermana SARA, que está terminando la carrera de Arquitectura y tambien hace algunos trabajos de diseño gráfico. Es una persona a la que quiero mucho, muy trabajadora y de gran talento visual.
Además, quiero agradecer a mi amigo SANTI por haberme aconsejado cuando le pregunté sobre esta parte de la historia. No he usado su sugerencia (¡lo siento!), pero creo que aún así se merece que le de las gracias.

In this part of the story, I have made a couple of references:
· My dear friend LUNA, a fellow writer, who has written the addictive story "Panóptico". It's great to hang out with people as talented as she is. I named Veronica's studio, 'Panoptic Design', after her work.
· My sister SARA, who is finishing her Architecture degree and she has made some graphic design jobs. She's a person that I love very much, who works reallyhard and has a great visual talent.
Also, I want to thank my friend SANTI for giving me some advice when I asked him about this part of the story. I haven't used what he had suggested me (sorry!), but I think he deserves my thanks.

Licencia de Creative Commons
Sister, do you know my name? by Juan Rivera is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.

lunes, 19 de marzo de 2012

"Sister, do you know my name?" (13) (AVISO // WARNING)

Vale, una nueva escena "verde".
Últimamente he sido criticado por mi escritura erótica (no este relato, sino otro). Y no crítica constructiva. De hecho, bastante destructiva. Incluyendo insultos. No voy a decir quién ha sido, pero desde aquí me permito decir: "Eh, eso ha sido muy grosero".
Siempre advierto a la gente cuando les doy a leer algo que contiene una escena de sexo. Siempre. Algunos de mis lectores lo disfrutan, pero otros lo encuentran muy provocador (lo cual entiendo y respeto). Siempre digo: "Si te vas a sentir incómodo/a, sáltatelo, no lo leas". Es lo mejor que se puede hacer.
Ahora que lo he aclarado (aunque me gustaría no haber tenido que hacerlo), continuemos con la introducción...
Como antes he dicho, esta parte contiene otra escena de sexo. Esta es más explícita que las anteriores, así que quizá algunos no queráis leerla. Pero si queréis, espero que la disfrutéis.
Estoy intentando escribir nuevas cosas, pero es difícil; quizá tengáis que esperar un poco hasta que la siguiente parte de "Sister" esté subida.

OK, now another "lemon" scene.
I've been critizised lately because of my erotic writing (not this story, another one). And not constructive criticism. In fact, rather destructive. Including namecalling. I ain't gonna say who did it, but from here I say: "Hey, that was rude".
I always warn people when I give them to read something that includes a sex scene. Always. Many of my readers enjoy them, but others find them disturbing (which I understand and respect). I always say: "If you're gonna feel uncomfortable with it, just skip it, don't read it". It's the best thing to do.
Now that I've made it clear (though I wish I didn't have to), let's continue to the intro...
As I said above, this new part contains another sex scene. And this one is more explicit than the previous, so this one you might not want to read it. But if you want to read it, I hope you enjoy.
I'm still trying to write new stuff, but it's kind of difficult, so maybe you'll have to wait until the next part of "Sister" is uploaded.

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            Una noche, Julia invitó a Pit a su cuarto, en lugar de encontrarse en la de él como de costumbre. En cuanto Pit cerró la puerta de la habitación, se abrazaron y comenzaron a devorarse los labios. Abrazados y besándose, caminaron a tientas hasta la cama de Julia, donde se dejaron caer en silencio sobre el colchón.
            Pasados unos segundos, Julia miró a Pit directamente a los ojos.
            -Pit, ¿quieres que lo… hagamos? – preguntó.
            La pregunta pilló a Pit por sorpresa, y éste comenzó a balbucear nerviosamente.
            -¿Te refieres a…? – preguntó Pit, aunque sabía muy bien a qué se refería su hermana.
            -Hacer el amor – musitó Julia, sonrojándose.
            -Eh… ¿Ahora?
            -¡No! No… Ahora sería muy arriesgado… Aunque si no quieres tampoco pasa nada.
            -No, no es… ¿Tú estás preparada para ello?
            -Creo que sí, sí – dijo ella –. Pero, ¿tú quieres?
            -Claro que sí, cielo – dijo Pit –. Pero sólo si estás preparada.
            -Lo estoy – dijo Julia, con una sonrisa.
            -Está bien – dijo Pit, devolviéndole la sonrisa.
            -Te quiero tanto…
            -Y yo a ti.
            -Algún día, si nos quedamos solos en casa, durante unas horas…
            -Sería perfecto – dijo Pit.
            Se besaron fugazmente en los labios.
            -Mientras tanto, esta noche puede haber un punto fuerte... – dijo Julia, con voz sugerente y guiñándole un ojo.
            Pit miró a su hermana con un ápice de picardía en la mirada.
            -¿Qué deseas hacer, princesa?
            Julia se inclinó hacia él con lentitud, saboreando el momento; le besó en el cuello y acto seguido sus cálidos labios acariciaron su oído.
            -Todo aquello que desees – susurró; sus palabras se llenaron de sensualidad.
            Pit buscó los labios de su hermana con los suyos, y sus labios se fundieron con la suavidad con la que cae un copo de nieve. Las manos de Julia reptaron sobre el torso de Pit y, a tientas, desabrocharon la parte superior de su pijama. Mientras tanto, Pit deslizó sus manos sobre la espalda de su hermana, levantando el camisón. En cuestión de segundos sólo tenían encima la ropa interior.
            Pit comenzó a descender con los labios poco a poco; pasó por el cuello de Julia, por entre sus pechos, su vientre, pasó su ombligo y, mirándola directamente a los ojos, besó la tela de sus braguitas, justo por encima de su sexo. Julia miraba a su hermano, expectante.
            Pit introdujo sus dos dedos índices bajo el elástico de las braguitas de Julia y tiró de ello hacia abajo muy lentamente, hasta que la única prenda que la separaba de la desnudez se deslizó por sus delicados tobillos.
            Pit dejó que Julia hiciera lo mismo con él. La punta de la lengua de ella recorrió su torso de arriba abajo: entre sus pectorales, por la línea de sus abdominales, y finalmente, mirándole a los ojos, besó su excitación por encima de la tela del bóxer. Acto seguido, tiró de la prenda hacia abajo hasta sacarla del todo, y la soltó en el suelo, al lado de sus braguitas.
            Volvieron a besarse. Pit estaba ahora sentado en la cama, y Julia sentada en su regazo, con las rodillas a ambos lados de sus caderas, a horcajadas sobre él. El tacto de sus cuerpos desnudos enviaba placenteras descargas a sus mentes. Las manos de Pit reptaban sobre la suave piel de Julia con total libertad, mientras ella apretaba el cuerpo de él contra el suyo.
            Pit se deslizó repentinamente hacia abajo, pasando su cuerpo entre las piernas de su hermana hasta que su cabeza quedó entre sus muslos. Deslizó las manos sobre sus piernas, sus glúteos y se detuvo en su espalda, antes de subir la cabeza hacia su sexo.
            Cuando Julia sintió el contacto de la boca de su hermano sobre sus más íntimos recodos, no pudo evitar estremecerse y gemir. La lengua de Pit se deslizaba rápidamente sobre el sexo de su hermana, elevando sus sentidos a un frenesí descontrolado.
            Julia apoyó los dedos sobre la frente de su hermano y separó su cabeza de su sexo, mirándole a los ojos con lujuria. Entonces se dio la vuelta con agilidad, de forma que ahora estaba mirando al cuerpo de Pit, que antes estaba a su espalda. Se inclinó hacia delante, poco a poco. Cogió con la mano derecha su pene erecto, y con la lengua acarició el extremo, haciendo estremecerse al chico.
            Pit, con energías renovadas, continuó su tarea; enterró la cara entre las piernas de su hermana y lamió su sexo con fuerza. Ella se tapó la boca con una mano para reprimir un fuerte gemido de placer. La lengua de Pit se deslizaba a lo largo de su hendidura, ya de por sí húmeda, cubriéndola de saliva. Mientras, Julia deslizó sus labios sobre el extremo del mástil erecto, y siguió acariciando la punta con la lengua en el interior de su boca.
            El placer que ambos sentían era tan abrumadoramente intenso que el deseo había acaparado sus mentes. Los gemelos iban volviéndose progresivamente más agresivos en sus acciones, llevados por el deseo de provocarse placer mutuamente.
            Pit ahora lamía el clítoris de Julia mientras sus dedos masajeaban la parte inferior de su sexo. Mientras, los labios de Julia se deslizaban sobre la mitad superior de su miembro, y su lengua estimulaba la cabeza mientras que su mano derecha jugaba con la parte inferior de su mástil. Los gemelos se sentían en el paraíso.
            Habían ya perdido la cuenta del tiempo. Pit ahora lamía la parte inferior de la hendidura de Julia, mientras que con los dedos jugaba con su “botón del placer”. Julia, mientras tanto, lamía la masculinidad de su hermano con tesón, jugando a la vez con ella.
            Los únicos sonidos que se oían en la habitación eran sus agitadas respiraciones y algunos gemidos amortiguados. Los instintos básicos de los gemelos trabajaban a más no poder, y estaban enfocados a un único objetivo: el máximo placer mutuo.
            Al cabo de una eternidad, Pit sintió el orgasmo crecer dentro de su cuerpo. Todas las energías de su cuerpo se concentraron y estallaron para después vaciarse. Su espalda se arqueó y sus músculos se tensaron. Julia retiró la cara en el momento justo, y un par de segundos más tarde sintió cómo en su vientre también crecía su clímax. La bola de fuego crecía en su interior, alimentada por todo su deseo, para estallar posteriormente. Julia se cubrió la boca con las manos para apagar el inevitable grito orgásmico y, exhausta, se derrumbó al lado de su hermano.
            Se cogieron de la mano y se miraron a la cara. Aún jadeando, y con la adrenalina por las nubes, consiguieron sonreírse. Pit se colocó de cara a Julia, y una vez que estuvo frente a ella, la besó con ternura.
            -¿Te ha gustado? – dijo Pit.
            -No sabes cuánto – dijo Julia.
            Pit sonrió, complacido.
            -Te quiero muchísimo – dijo Pit.
            -Yo también te quiero mucho – dijo Julia, antes de volver a besar sus labios.

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            One night, Julia invited Pit to her room, instead of her going to his room as usual. As soon as Pit closed the door of the room, they hugged and started devouring each other’s lips. Their bodies entwined and them making out, they blindly walked towards Julia’s bed, and quietly fell on the mattress.
            A few seconds later, Julia looked at Pit straight in the eye.
            “Pit, do you wanna… do it?” she asked.
            The question caught Pit off guard, and he started to stutter nervously.
            “Do you mean…?” Pit asked, although he knew exactly what his sister meant to say.
            “Making love, yeah”, she murmured, blushing.
            “Um… Now?”
            “No! No… Now would be too risky… Although, if you don’t want to do it, I don’t mind…”
            “No, it’s not… Are you ready for it?”
            “I think I am, yeah”, she said. “But do you want?”
            “Of course, honey”, Pit said. “But only if you’re ready”.
            “I am”, Julia said, smiling.
            “Alright then”, Pit said, smiling at her.
            “I love you so much”.
            “I love you too”.
            “Some day, when we’re home alone for some hours…”
            “That would be perfect”, Pit said.
            They briefly kissed each other’s lips.
            “Meanwhile, tonight there could be a hot spot…” Julia said with a sexy voice, winking an eye at him.
            Pit looked at his sister, with a sting of naughtiness in his eye.
            “What do you want to do, princess?”
            Julia slowly leaned into him, enjoying the moment; she kissed his neck, and then her warm lips touched his ear.
            “Anything you wish”, she whispered; her words were full of sensuality.
            Pit searched his sister’s lips with his own, and their lips melted as softly as a snowflake falls. Julia’s hands slid over Pit’s torso and, without watching, she undid the upper part of his pajamas. Meanwhile, Pit slid his hands over his sister’s back, raising her nightdress. In a matter of seconds they only had their undergarments on.
            Pit started slowly moving down over her body with his lips, moving over Julia’s neck, between her breasts, over her belly, passed over her navel and, looking at her eyes, kissed the fabric of her panties, just above her sex. Julia looked at her brother, expecting.
            Pit stuck both his index fingers under the waistband of Julia’s panties and pulled down very slowly, until the last piece of clothing that separated her from total nudity slid over her delicate ankles.
            Pit let Julia do the same thing to him. The tip of her tongue ran over his torso, from up to down: over his chest, over the line of his abdominals and finally, looking at his eyes, she kissed his arousal over the boxers fabric. Then, she pulled the cloth down until getting it completely out, and tossed it to the floor, beside her panties.
            They kissed again. Pit was now sitting on the bed, and Julia was sitting on his lap, her knees on both sides of his hips, her astride him. The touch of their naked bodies sent pleasant pulses to their minds. Pit’s hands slid over Julia’s soft skin with complete freedom, while she pulled his body closer to hers.
            Pit suddenly slid downwards; his body passed between his sister’s legs until his head was between her thighs. He slid his hands over her legs, her buttocks and stopped on her back, before raising his head up to her sex.
            When Julia felt the contact of her brother’s mouth on her most intimate place, she couldn’t help but shiver and moan. Pit’s tongue slid rapidly over his sister’s sex, driving her senses to a complete frenzy.
            Julia rested her fingers on her brother’s forehead and pushed his head away from her sex, looking at his eyes with a lustful glare. Then, she nimbly turned around, so she was now seeing Pit’s body, which was behind her before. She slowly leaned forward. She took his erect penis on her right hand, and passed her tongue over the tip, making the boy shiver.
            Pit, with renewed energies, resumed his task; he buried his face between his sister’s legs and fiercely licked her sex. She covered her mouth with her hand to suppress a loud moan of pleasure. Pit’s tongue slid over her crack, itself very wet, covering it with saliva. Meanwhile, Julia’s lips slid over the extreme of his erect shaft, and continued caressing the tip with her tongue inside her mouth.
            The pleasure they both felt was so overwhelmingly intense, desire had taken over their minds. The twins were growing more and more aggressive in their actions, driven by desire for pleasuring each other.
            Pit was now licking Julia’s clitoris, while his fingers stroked the lower part of her sex. Meanwhile, Julia’s lips slid over the upper part of his member, and her tongue stimulated the head of it while her hand played on the lower part of his pole. The twins felt in paradise.
            They had lost count of time long ago. Pit was licking now the loser part of Julia’s crack, while his fingers played with her “love button”. Julia licked her brother’s masculinity with dedication, while playing with it.
            The only sounds that were heard in the room were their fast breath and some muffled moans. The basic instincts of the twins were working overcapacity, focused on just one thing: maximum mutual pleasure.
            After an eternity, Pit felt his orgasm grow inside him. All the energy in his body concentrated and exploded, and then emptied. His back arched and his muscles tensed. Julia withdrew her face just in time, and a couple of seconds later she felt her climax growing inside her belly. A fireball grew inside her, fed by all of her desire, and exploded afterwards. Julia covered her mouth with both her hands to muffle the unavoidable orgasmic scream, and, exhausted, she collapsed beside her brother.
            They held hands and looked into each other’s face. Still panting, adrenaline still high, they managed to grin at each other. Pit placed himself looking at Julia, and once he was facing her, he kissed her lovingly.
            “Did ya like it?” Pit asked.
            “You wouldn’t believe how much”, Julia said.
            Pit smiled, satisfied.
            “I love you a lot”, Pit said.
            “I love you a lot, too”, Julia replied before kissing his lips again.

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viernes, 16 de marzo de 2012

"Sister, do you know my name?" (12)

¡POR FIN! ¡Nueva entrada!
Lo siento por manteneros a la espera... Símplemente, no podía continuar con la historia; he estado haciendo muchos esfuerzos por escribir cosas nuevas.
De todos modos, he escrito tres páginas nuevas, las publicaré en dos partes. Esta es, desde mi punto de vista, bastante interesante, ya que da algo de información sobre el personaje de Simon (el padre de los gemelos). Es un personaje interesante.
Lo sé, esta parte puede no resultar tan interesante como el resto de la historia... Sigo sin saber cómo podré continuar con ella y que siga resultando interesante.
Mientras tanto, ¡disfrutad!

FINALLY! A new entry!
Sorry for all the waiting... I just couldn't carry on with the story; I've been making efforts to write new stuff.
Anyway, I've written 3 new pages, I'll deliver them in two parts. This one's quite interesting from my POV, because it gives you a little more insight about the character of Simon (the twins' dad). He's quite an interesting character.
I know, this might not be as interesting as the rest of the story... I still don't know how can I continue with it and make it interesting.
Meanwhile, enjoy!

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            Al día siguiente tocaba despedirse. Los gemelos y sus padres se despidieron de sus otros familiares antes de meter su escaso equipaje en el maletero del Ford.
            El viaje de vuelta fue igual de tranquilo que el de ida. Los gemelos se quedaron dormidos en el asiento trasero, mientras Veronica contemplaba el paisaje con aire pensativo. Simon conducía en silencio, acompañado de su selección de rock clásico a bajo volumen (Creedence, Clapton, Eagles, Cream, Boston, Bob Dylan…), música que no era del agrado de sus hijos ni tampoco era la favorita de su mujer, pero que en cambio a él le encantaba.
            Simon estaba satisfecho con la reunión de los últimos días, y Veronica no estaba menos contenta. Las cosas tampoco habían salido tan mal como en un principio imaginaban. Y lo más importante, Simon no había probado ni una gota de alcohol.
            Simon llevaba ya veinte años sobrio, habiendo dejado atrás una conflictiva etapa de su vida, y aunque tomaba ocasionalmente alguna copa había conseguido mantenerse alejado de la botella. Si echaba la vista atrás, difícilmente podía recordar la mayoría de sucesos importantes que le acontecieron entre los 15 y los 20 años, pero tenía la certeza de que en esos cinco años había consumido el triple de alcohol que una persona normal en el mismo periodo de tiempo. Rara era la noche que llegara sobrio a su casa, o la mañana que se levantara sin una brutal resaca.
            A los 19 años, Simon estrelló el Chevrolet Camaro del 67 que su padre le había dejado en herencia; conducía sin licencia y con una tasa de alcohol en sangre tan elevada que era un milagro que siguiera consciente cuando se puso al volante. Esa experiencia, de la que salió con vida casi de milagro, le hizo replantearse su vida.
            Por aquél entonces ya conocía a Veronica, aunque no podía acordarse de cómo se conocieron por primera vez. “Todo el mundo comete locuras”, le decía, “algunos más que otros”.
            Con la ayuda de Veronica, que por entonces tenía 17 años, consiguió dejar el alcohol. Durante varios meses sufrió como si estuviera siendo torturado por sus pecados en la última planta del Infierno, pero valió la pena: como el fénix resurge de sus cenizas, Simon volvió a nacer. Se convirtió en un hombre nuevo: terminó los estudios, entró en la universidad y logró un trabajo estable. Se casó con Veronica a los 24 años, en cuanto terminó la carrera. A los 25 tuvo a los gemelos, a los que educó con todo su amor y su empeño. En una palabra, Simon retomó las riendas de su vida.
            Ahora, era un buen hombre, con una buena vida y una buena familia a la que quería, y que le quería.

            Los días siguientes a la vuelta de la familia se sucedieron sin grandes novedades.
            Los gemelos continuaron con su costumbre de amarse por las noches en sus habitaciones, aunque tras lo sucedido Pit decidió restringir sus sesiones a actos más inocentes (besos, caricias, abrazos…), evitando por su parte cualquier contacto sexual. Eso sólo volvería a suceder si Julia así lo quería; hasta entonces, Pit no quería que, por precipitarse, ocurriera algo malo. Sin embargo, seguían aprovechando cada momento que tenían para entregarse al amor, si se quedaban solos en casa o durante las noches, siempre bajo estrictas precauciones para evitar ser descubiertos.

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            Next day it was time to say goodbye. The twins and their parents said goodbye to their far family before getting their very light luggage into the trunk of their Ford.
            The return trip was as quiet as the previous one. The twins fell asleep on the back seat, while Veronica looked out the window, pensive. Simon drove silently, listening to his classic rock selection in a low volume (Creedence, Clapton, Eagles, Cream, Boston, Bob Dylan…), music that his children didn’t like and wasn’t the favorite of his wife either, but he loved it.
            Simon was satisfied with the reunion of those last days, and Veronica wasn’t disappointed either. Things didn’t go as bad as they first thought. And more importantly, Simon hadn’t drunk a single drop of alcohol.
            Simon had been sober for twenty years, leaving behind a problematic period of his life, and even though he occasionally had a little drink, he managed to stay away from the bottle. Looking back, he could hardly remember any of the significant events that happened to him between his 15 and 20 years old, but he knew for sure that in those five years he had consumed three times as much alcohol as an average person would consume in the same period of time. He rarely arrived sober at home in the night, or woke up without a terrible hangover.
            When he was 19, Simon crashed the ’67 Chevrolet Camaro that he had inherited from his father; he was driving without license, and the percentage of alcohol in his blood was so high that it was impressive he was even conscious when he put himself behind the steering wheel. That experience, in which he nearly died, made him rethink his life.
            By that time, he already knew Veronica, although he couldn’t remember how they first met. “Everybody does crazy things”, she used to tell him, “some more than others”.
            With the help of Veronica, who was 17 at that time, he managed to stop drinking. For several months, he suffered as if he was being tortured for his sins in the last level of Hell, but in the end it was worth it: like the phoenix rises from his own ashes, Simon was born again. He was a new man now: he finished school, entered university and got a stable job. He married Veronica at 24, when he finished his superior studies. At 25, he had the twins, whom he had educated with all his love and effort. In one word, Simon took control of his life again.
            Now he was a good man, with a good life and a good family, who he loved and who loved him too.

            The following days just passed with no great news.
            The twins continued loving each other at night, inside their rooms, although after what happened, Pit decided to limit their sessions to more innocent acts (such as kisses, hugs and caresses), avoiding any kind of sexual contact from him. That would happen again only if Julia wanted; until then, Pit didn’t want to ruin anything by going too fast. Anyway, they still took every chance they had to love each other, either when they were home alone or almost every night, always following very strict rules to avoid being caught.

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Como curiosidad... El coche que Simon estrelló en su juventud, el Chevrolet Camaro de 1967, es uno de mis coches favoritos; en general, los modelos Chevrolet Camaro de primera generación (1967-1969) son simplemente preciosos.

A little trivia... The car that Simon crashes as a teenager, a 1967 Chevrolet Camaro, is one of my favorite cars. Actually, any First Generation Chevrolet Camaro model (between 1967 and 1969) are just beautiful.

Licencia de Creative Commons
Sister, do you know my name? by Juan Rivera is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.

viernes, 9 de marzo de 2012

"Zombie Nation Army" (PREVIEW)

He estado ocupado últimamente con un número de proyectos paralelos (incluyendo "Sister..." y otras historias, mis grupos...), pero esto es algo que va a fundiros los cables.
He estado fuera de la escuela de cine durante casi tres años, y quiero trabajar en un rodaje otra vez. Bueno, pues empecé a juntar ideas con mis amigos hace unas semanas y escribir un guión con ellas.
El "preview" que vais a ver es la primera secuencia de este nuevo proyecto, que tiene el título provisional de ZOMBIE NATION ARMY. Es una peli de ciencia-ficción, terror y comedia que incluye videojuegos en acción real y zombis...

I've been busy lately with a number of parallel projects (including "Sister..." and several other stories, both my bands...), but this is one that will totally blow your mind.
I've been out of film school for almost three years now, and I wanted badly to work again on a film. Well, I started gathering ideas with my friends some weeks ago, and writing a script out of them.
The preview you're gonna see is the first scene of this new project, which has the working title of ZOMBIE NATION ARMY. It's a sci-fi / horror / comedy flick that involves live-action videogames and zombies...

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SEC 0  EXT/DIA  COMPLEJO URBANO
Abre.
Planos de situación de una ZONA COMERCIAL extrañamente vacía. No se ve ni un alma por ahí; es una situación extraña porque te da al mismo tiempo sensación de paz y de que algo no va bien.
Una SOMBRA cruza el plano de repente, y un segundo después cortamos a negro y aparece un TÍTULO:

SLEIPNIR FILMS presenta

Unas PIERNAS caminan con mucha cautela por los desiertos recovecos del complejo. Colgando de diversos CINTURONES vemos algunas ARMAS DE FUEGO. Las BOTAS son imponentes, y hacen algo de RUIDO, pero tampoco mucho; este TÍO es sigiloso.
Otro corte a negro donde aparece otro título:

en asociación con TOWERS PICTURES

El resto de títulos de crédito iniciales (“una película de -insertar nombre de director-”, idea original y los nombres de los actores principales, nada más) aparecerán superpuestos en la imagen después de volver de negro.
Vemos una toma de espaldas del TIPO cuyas piernas habíamos enfocado en el anterior plano. Vemos que está agachado, en guardia, y sostiene un ARMA DE FUEGO GRANDE entre las manos (cual, eso no lo sabremos hasta el plano siguiente).
El TIPO se detiene y la cámara gira a su alrededor para verle de frente. La imagen se congela y aparece un título escrito letra a letra como en máquina de escribir: “THE COMMANDER”. Subtítulo: “Héroe”.
Mientras tanto, podemos ver que porta un RIFLE DE ASALTO y GAFAS DE SOL, que le dan un look de “súper-soldado entrenado con licencia para matar” que tanto gusta en Hollywood.
La imagen se descongela y COMMANDER inspecciona el terreno desde su posición.
Plano subjetivo desde los ojos de COMMANDER: un paneo de la ZONA. A primera vista está totalmente despejada. Paneo hacia abajo: a primera vista las BALDOSAS parecen simples, pero COMMANDER sabe (y nosotros no porque no somos tan guays como él) que algunas de ellas ocultan TRAMPAS de esas que básicamente reparten tu cuerpo en pedacitos por todo el recinto y pintan la pared con tu sangre.
Volvemos a centrarnos en COMMANDER, que se sonríe y pasa a la acción. Vemos que, tal y como lo haría un bailarín de ballet experimental, evita estas TRAMPAS que nosotros no podemos ver pero él sí (lo dicho, ballet experimental). La cámara sigue cuidadosamente estos precisos y fluidos movimientos desde distintos ángulos en cada momento, que estarán acompañados de MÚSICA CLÁSICA para hacer ver como que baila.
Llegados a un punto de su frenético baile, vemos que sus PIES paran en seco. La cámara panea hacia arriba y vemos que COMMANDER también está mirando hacia arriba.
Plano subjetivo. Vemos el EDIFICIO delante del que está parado COMMANDER, en contrapicado.
Volvemos a ver la CARA de COMMANDER, esta vez en un primer plano picado. Se quita las GAFAS DE SOL de un tirón y mira directamente hacia un punto del edificio (fuera del plano). Una vez más, él ha visto algo que nosotros no, pero tranquis, no es culpa vuestra, es que él es mucho más guay que todos nosotros juntos y lo ve.
Plano de su TORSO. Suelta el RIFLE DE ASALTO, que cuelga ahora de una CORREA de su hombro. Se mete la MANO en el BOLSILLO y saca un pequeño ARTEFACTO de aspecto futurista. Sube la MANO (la cámara sigue su mano, le tenemos ahora en un plano medio cerrado con aire por arriba) y mira, a la luz del sol, dicho ARTEFACTO (vemos incluso la sombra proyectada sobre su CARA). Entonces, vuelve a bajar la MANO (ahora le tenemos en plano medio normal), activa el ARTEFACTO y lo lanza fuera de cámara. Vemos un DESTELLO, y oímos un GRITO WILHELM y un sonido de un CUERPO que cae al suelo, pero curiosamente ninguna explosión. COMMANDER sonríe.
Vemos un CADÁVER en el suelo. COMMANDER se acerca al CADÁVER, le cachea, roba su ARMA (una PISTOLA de gran calibre) y acto seguido la comprueba (cargador, recámara…); está en buen estado. Guarda el PISTOLÓN y vuelve a coger el RIFLE DE ASALTO.
COMMANDER se da la vuelta y empieza a caminar (le tenemos en un plano medio ligeramente cerrado). Al cabo de un par de pasos, oímos un sonido como de planta que crece muy rápido, y COMMANDER nota que ALGO le impide mover la pierna. Baja la mirada; la cámara baja siguiendo su línea de visión.
Una especie de HIEDRA negra, sintética, le ha subido por la PIERNA y le impide moverla. Oímos PITIDOS cortos cada vez más rápidos que avisan de una inminente explosión.
Mala suerte, amigo; has pisado una de las TRAMPAS.
La cámara sigue, alejándose de él no muy deprisa, mientras vuelve a enfocarle la parte superior del cuerpo. Aunque la reacción lógica sería que se asustara, parece más bien… algo cabreado. Hace un gesto de hastío.

COMMANDER
Oh, no, otra vez no…

¡BOOM! ¡SPLAT!
La TRAMPA explota, repartiendo parte de su CUERPO y SANGRE por todas partes en un radio de varios metros; ninguno de los trocitos es más grande que un grano de arena. El resto de sangre y pedacitos de persona forma durante una fracción de segundo una MASA INFORME Y VISCOSA en el lugar exacto donde estuvo su cuerpo, que cae al suelo como castillo de naipes, dejando un horrible CHARCO DE SANGRE.
Corte a negro. Título:

ZOMBIE NATION ARMY

Dirigida por -insertar nombre de director-

Y así es como se deja al patio de butacas con el culo torcido.

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SEQ 0 EXT / DAY URBAN COMPLEX
Open.
Establishing shots of a COMMERCIAL ZONE eerily empty. We can’t see a single soul out there; it’s an odd situation because it gives you both a peaceful sensation and a “there must be something wrong going on” sensation at the same time.
A SHADOW runs through the shot suddenly, and a second later we cut to black and we can see a title:

SLEIPNIR FILMS presents

Two LEGS walk very carefully through the uninhabited nooks of the complex. We see FIREARMS hanging from several BELTS. The BOOTS are important, and they make a little NOISE, but not too much; this GUY is stealthy.
Another cut to black, and we see the title:

in association with TOWERS PICTURES

The rest of the beginning credit titles (“A -director’s name goes here- movie”, original idea and principal cast, nothing else) will appear superimposed on the screen after returning from black.
We see a steady-cam shot from behind the GUY whose legs we’ve seen in the previous shot. He’s ducking, alert, and holds some BIG ASS FIREARM on his hands (which one, we won’t find out until the next shot).
The GUY stops and the camera revolves around him in order to see his face. Then the frame freezes, and a title starts to appear letter by letter (as in a typing machine): “THE COMMANDER”. Subtitle: “Hero”.
Meanwhile, we can see he’s carrying an ASSAULT RIFLE and wearing SUNGLASSES, giving him this “trained super-soldier with license to kill” that Hollywood absolutely loves.
The image resumes movement and COMMANDER looks over the place from where he’s standing. POV shot from COMMANDER’s eyes: a panning of the ZONE. At first sight, it’s completely clear. Then the camera tilts down: at first sight, the TILES look normal, but COMMANDER knows (and we don’t know because we’re not as freakin’ cool as he is) that some of them hide little TRAPS of that kind that basically scatter little pieces of your body all over the place and paint the wall with your blood.
We focus again on COMMANDER, who smiles to himself and springs into action. We see that, just like an avant-garde ballet dancer, he’s dodging those TRAPS that we can’t see but he can (as I said, avant-garde ballet). The camera follows carefully these very precise, fluid movements from different angles each moment, and CLASSICAL MUSIC will play in the soundtrack so he looks like he’s dancing.
At one point of his frenetic dance, we see his FEET suddenly stop. Camera tilts upwards and we see that COMMANDER is looking up, too.
POV shot. We see, in a low-angle shot, the BUILDING in front of which COMMANDER is.
We see COMMANDER’s face again, this time in a high-angle close-up shot. He pulls his SUNGLASSES off harshly, and looks straight to one point of the building (off-camera). Once again, he has seen something that we haven’t, but don’t worry, it’s not your fault, it’s just that he’s way cooler than all of us together and he can see whatever he’s looking at.
Shot of his TORSO. He releases his grip of the ASSAULT RIFLE, which is now hanging on a STRAP, from his shoulder. He dives his HAND on his POCKET, and takes out a little futurist-looking GADGET. He raises his HAND (the camera follows his hand, we have him now in a middle close-up with space above him) and looks the GADGET in backlight (we even see the shadow of it on his FACE). Then, he puts his HAND down again (now we have him in a normal middle shot), he activates the GADGET and tosses it off-camera. We see a FLASH; we hear a WILHELM SCREAM, and the sound of a BODY falling on the ground, but no explosion is heard. COMMANDER smiles.
We see a CORPSE on the ground. COMMANDER gets closer to the CORPSE, checks it searching for guns, steals its WEAPON (a big caliber PISTOL) and then checks it (magazine, chamber…); it’s good. He hides the BIG GUN and takes back the ASSAULT RIFLE.
COMMANDER turns around and starts walking (we have him in a mid shot, slightly close). After a couple of steps, we hear a sound – like a plant growing very fast –, and COMMANDER feels SOMETHING trapping his leg. He looks down, and the camera follows his vision line.
Some kind of black, synthetic IVY has gripped his LEG, making him unable to move it. We hear a series of BEEPS that sound faster and faster each time and warn from an imminent explosion.
Bad luck, pal, you stepped on one of the TRAPS.
The camera keeps moving away from him, not very fast, while it tilts up to focus on his upper body again. Although the normal reaction would be freaking out, he looks more like… a little pissed off. He makes an annoyed gesture.

COMMANDER
Not again…!

BOOM! SPLAT!
The TRAP explodes, scattering part of his BODY and BLOOD everywhere in a range of several meters; none of the little pieces of body is bigger than a grain of sand. The remaining blood and little pieces of person forms, for a quarter second, a VISCOUS AND UNSHAPED MASS in the exact same place where his body had been, and then collapses to the ground, leaving a horrible POOL OF BLOOD.
Cut to black. Title:

ZOMBIE NATION ARMY

Directed by -director’s name goes here-

And that’s how you leave an audience like “Hoooooly shit!!”
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Normalmente un guión no suele ser tan... "irónico". Pero no he podido evitar meter chistes a saco.

Normally a script doesn't have this amount of jokes, but I couldn't help it.

martes, 6 de marzo de 2012

Noticias // News

Acabo de proteger con licencia Creative Commons tanto el blog entero como "Sister, do you know my name?".
He hecho esto porque tenía miedo de que el contenido del blog, fruto de mi esfuerzo, pudiera ser plagiado, ya que hasta ahora no estaba protegido por derechos de autor algunos. Sé que la posibilidad de que mi blog se haga famoso y alguien pueda plagiar mis escritos es muy baja, pero más vale prevenir que curar.
Esto significa que, quizá, me anime a publicar algunos relatos de los mejores que he escrito (que en la primera entrada dije que no publicaría por esta razón).

I just protected under a Creative Commons license both the whole blog and the story "Sister, do you know my name?".
I did this because I was afraid that the contents of the blog, which I wrote with all my efforts, could be plagiarised, since they weren't protected by any form of copyright before. I know the chances of that happening (my blog going famous and someone stealing my stuff) are very low, but it's better to prevent.
This means, maybe I could submit some of my best stories (in the very first entry I said I wouldn't do it because of that reason).

domingo, 4 de marzo de 2012

"Sister, do you know my name?" (11)

Vale, esta nueva parte no es tan intensa como la anterior (y algunos quizá lo encontréis "algo aburrido"), pero es necesaria para calmar un poco las cosas después de lo ocurrido.
Mientras escribo el siguiente capítulo de la historia, espero que disfrutéis de éste (y si no habéis leído los anteriores, ¡ahora es un buen momento!).

Okay, this one is not as intense as the previous one (and maybe some of you will find it "kinda boring"), but it's necessary to settle down things after what happened before.
While I'm writing the next chapter of the story, I hope you enjoy this one (and if you haven't read the previous ones, now is the time!).

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            Poco antes de la hora de cenar, Samuel llamó a la puerta del cuarto de los gemelos. Había dejado de sangrar por la nariz, aunque seguía dolorido.
            Pit abrió la puerta, y en cuanto vio a Samuel al otro lado hizo un ademán de cerrarla de nuevo inmediatamente. Sin embargo, Samuel le hizo señas para que saliera a hablar con él.
            En cuanto vio quién estaba al otro lado de la puerta, Julia comenzó a agitarse, e instintivamente se cubrió con la sábana, temblando como un cachorrillo asustado. Tina se puso junto a ella e intentó tranquilizarla un poco; la pobre muchacha ya había tenido demasiadas emociones fuertes ese día como para complicarlo aún más.
            Pit salió de la habitación y cerró la puerta tras de sí. Con una mirada fría y los brazos en cruz, se encaró a Samuel. Poco importaba que Samuel fuera mayor y más fuerte que él; Pit tenía la sensación de estar frente a una rata a la que tenía que hacer pagar todo el daño que había hecho.
            -Tienes exactamente un minuto para convencerme de por qué debería dejarte entrar – sentenció Pit.
            -Sólo quiero hablar con ella, ¿vale? A ser posible, a solas.
            -Mal empiezas.
            -Vale, no es necesario que sea a solas, pero al menos quiero disculparme con ella.
            -Lo que le has hecho no puede remediarse con una simple disculpa.
            -Estoy hablando en serio, ¿vale? Lo siento…
            -¿Te parece que yo tengo pinta de estar bromeando?
            Samuel suspiró, viendo que tenía las de perder.
            -Mira, no quiero hacerle daño…
            Pit soltó una única carcajada cargada de amargura.
            -Que no quieres hacerle daño… Demasiado tarde. Ya se lo has hecho – dijo, con una voz amarga y sombría.
            -Mira, no… No espero que me perdonéis. Sólo quiero decirle que lo siento y... Y después me iré.
            Pit parpadeó un par de veces, y guardó unos segundos de silencio.
            -Espera aquí – dijo, entrando de nuevo en la habitación.
            Julia seguía muy asustada, escondida bajo las sábanas, respirando nerviosamente. Tina estaba a su lado, inclinada sobre ella, tratando de calmarla. En cuanto Pit entró, ambas chicas le miraron, y él bajó la cabeza.
            -Sé que te resulta difícil, pero… Dice que quiere disculparse contigo – dijo Pit.
            Julia siguió mirándole a la cara, todavía con el pánico grabado en la cara.
            -Aunque no me guste admitirlo, parece que lo dice de verdad – continuó.
            -Depende de ti, Julia – dijo Tina –. Nosotros vamos a estar aquí, a tu lado, todo el tiempo, ¿vale? Estarás a salvo.
            Haciendo un esfuerzo sobrehumano, Julia consiguió controlarse, y mirando a Pit a los ojos asintió con la cabeza. Los tres sabían que lo que estaba a punto de pasar no iba a ser fácil para nadie, pero era un paso necesario.
            Pit abrió la puerta y asomó la cabeza.
            -Has tenido suerte – espetó Pit –. Más te vale no meter aún más la pata.
            Pit volvió, se sentó en el borde de la cama y cogió a Julia de la mano. Tina se sentó en el suelo, al lado de la cama. En cuanto Samuel entró en la habitación, Julia apretó con fuerza la mano de su hermano y comenzó a agitarse otra vez. Samuel agachó la cabeza, incapaz de mirar a su prima a los ojos; en cambio, los ojos de ella, aún el espejo del puro terror, estaban clavados en él.
            -Para empezar, siento mucho lo que hice – dijo Samuel, con una inusitada sinceridad en la voz –. No hay manera posible de justificarlo y… De verdad que lo siento. No sé qué me pasó en ese momento, no… no sabía lo que hacía…
            -¿Que no sa…? – interrumpió Pit, furioso.
            -Lo que te he hecho es algo horrible – continuó Samuel –. No espero que me perdonéis tan fácilmente; supongo que yo en vuestro lugar tampoco lo haría. Me dejé llevar, no pensaba con claridad… Y ahora me arrepiento.
            -Haberlo pensado antes de intentar forzarla – interrumpió Pit, con crudeza.
            -Pit, tienes todo el derecho del mundo a estar enfadado conmigo, pero por favor, déjame terminar – dijo Samuel en tono cordial.
            -Tiene razón – dijo Tina –. Déjale que al menos se exprese, ya que está aquí.
            Pit se dio cuenta de que estaba siendo injusto con su primo al no dejarle hablar, y a regañadientes hizo un gesto con la mano para que continuara.
            -Maldita sea… ¡Yo no soy así! – dijo Samuel –. Te he hecho muchísimo daño y… Ahora no puedo ni mirarme al espejo de lo mal que me siento por haberte hecho eso. No puedo ni siquiera perdonarme a mí mismo, así que no espero tampoco que me perdones. Lo… Lo único que quiero es que me creas cuando te digo que lo siento. Sólo te pido eso.
            Pit miró a Julia. Se la veía más serena, aunque aún se podían percibir en su rostro algunas pinceladas de miedo. Luego miró de nuevo a Samuel.
            -De acuerdo, voy a creerte – dijo Julia, con una voz rota pero decidida –. Pero no te perdono, al menos por ahora.
            -Gracias – dijo Samuel.
            -Ahora nos queda decidir qué hacemos con esto – dijo Tina –. Está claro que si esto sale a la luz, no sólo tú, sino que todos estamos jodidos.
            -Eso está claro – dijo Pit –, pero no me parece bien que se quede sin castigo.
            -Si le descubren a él, os descubren a vosotros – dijo Tina.
            -¿Y qué vamos a decir? Porque mi nariz sigue rota, y eso llama la atención – dijo Samuel.
            -Te caíste jugando con nosotros al baloncesto – dijo Pit.
            -Suena bien – dijo Tina.
            -Gracias, de verdad – dijo Samuel –. No me lo merezco.
            -Realmente no te lo mereces – dijo Tina, con amargura –. Puedes irte.
            Samuel obedeció y salió de la habitación. Los gemelos se abrazaron.
            -Enhorabuena, has sido muy valiente – dijo Pit.
            -Porque estabas a mi lado – respondió Julia.
            Tina no pudo evitar sentirse conmovida. Se levantó para irse y dejar a los gemelos un poco de intimidad.
            -¿Queréis que os deje solos? – dijo Tina.
            -Quédate si quieres, no nos importa – dijo Julia.
            -Eh, gracias por todo lo que has hecho por nosotros – dijo Pit.
            -Ha sido un placer – respondió Tina.
            En el rato que les quedaba antes de que les llamaran a cenar, los gemelos se abrazaron, se miraron a los ojos y, con su prima como única testigo, finalmente se besaron.

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            Shortly before dinner, Samuel knocked on the door of the twins’ room. He had stopped his nosebleed, but he was still sore.
            Pit opened the door, and as soon as he saw Samuel outside he intended to close it again immediately. But Samuel made him a gesture to get out and talk to him.
            When she saw who was at the door, Julia started freaking out, and instinctively covered herself with the sheet, trembling like a scared puppy. Tina went next to her and tried to calm her down; the poor girl had enough strong emotions for the day to make things worse now.
            Pit got out of the room and shut the door behind him. With a cold stare and his arms crossed, he faced Samuel. It didn’t matter to him that Samuel was older and stronger than him, Pit had the sensation he was facing a rat and he had to make him pay all the damage he had caused.
            “You have exactly a minute to convince me to let you in”, Pit said, remarking every word.
            “I just wanna talk to her, OK? Alone, if possible”.
            “Strike one”.
            “OK, that’s not necessary, but at least I wanna apologize”.
            “What you did to her can’t be undone with just apologizing”.
            “I’m serious, OK? I’m sorry…”
            “Do I look like I’m kidding?”
            Samuel sighed, realizing he had the losing hand.
            “Look, I don’t wanna hurt her…”
            Pit made a single dry, bitter laughing sound.     
            “You don’t wanna hurt her… Too late. You already have”, he said with a bitter, dark voice.
            “Look, I… I’m not expecting you to forgive me. I just wanna say sorry and… And then I’ll go”.
            Pit blinked twice, and remained silent for several seconds.
            “Wait here”, he said, entering the room again.
            Julia was still very frightened, hidden under the sheets, breathing nervously. Tina was sitting beside her, leaning over her, trying to keep her calm. As soon as Pit entered the room, the girls looked at him, and he looked down.
            “I know it’s tough, but… He says he wants to apologize”, Pit said.
            Julia was still looking at his face, with fear reflected on hers.
            “Although I don’t like to admit it, he seems to mean it”, he said.
            “It depends on you, Julia”, Tina said. “We’re gonna be here right with you all the time, okay? You’ll be safe”.
            Making an incredible effort, Julia managed to control herself, and looking at Pit straight in the eye she nodded yes. The three of them knew what was going to happen wouldn’t be easy for anyone, but it was a necessary step.
            Pit opened the door and peeked.
            “You’ve been lucky”, Pit said, harshly. “You’d better not screw it up even more”.
            Pit returned, sat on the edge of the bed and held Julia’s hand. When Samuel entered the room, Julia squeezed her brother’s hand strongly, and started shaking again. Samuel looked down, unable to look at his cousin’s eyes. However, her eyes, still a mirror of her fear, were stuck on him.
            “First, I’m really sorry about what I did”, Samuel said, his voice sounded true. “There’s no way to justify it and… I’m really, really sorry. I don’t know what happened to me in that moment, I… I didn’t know what I was doing…”
            “You didn’t…?!” Pit interrupted, furious.
            “What I did was horrible”, Samuel continued. “I don’t expect you to forgive me that easily, I guess if I were you I wouldn’t either. I just let myself go, I couldn’t think straight… Now I’m sorry”.
            “You should’ve thought about that before nearly raping her”, Pit said, harshly cutting him off.
            “Pit, you’re on all your right to be mad at me, but please, let me finish”, Samuel said, in a cordial way.
            “He’s right”, Tina said. “Let him speak his mind at least, now that he’s here”.
            Pit realized he was being unfair by not letting his cousin speak, and reluctantly made a gesture with his hand to let him continue.
            “Dammit, I ain’t like this!” Samuel said. “I’ve hurt you bad and… Now I can’t even stand looking at myself in a mirror because I feel so bad for doing that to you. I can’t even forgive myself, so I don’t expect you to do so. The… The only thing I want is that you believe me when I say I’m sorry. I’m just asking for that”.
            Pit looked at Julia. She seemed serene now, though some traces of fear could still be seen on her face. Then he looked back to Samuel.
            “Okay, I’m going to believe you”, Julia said, with a broken, albeit confident voice. “But I don’t forgive you, for now at least”.
            “Thank you”, Samuel said.
            “Now we have to decide what are we gonna do about this”, Tina said. “It’s obvious, if this comes out, not only you, we’re all fucked”.
            “That’s for sure”, Pit said, “but I don’t think that’s fair, him not having his punishment”.
            “If they know what he did, they’ll figure you out”, Tina said.
            “So what are we gonna say? My nose is still broken and that kinda stands out”, Samuel said.
            “You fell down while playing ball with us” Pit said.
            “Sounds good”, Tina said.
            “Thank you, really”, Samuel said. “I don’t deserve this”.
            “You really don’t”, Tina said, bitterly. “You can go now”.
            Samuel obliged and went out of the room. The twins embraced.
            “Congratulations, you’ve been very brave”, Pit said.
            “Just because you were by my side”, Julia said.
            Tina couldn’t help but being moved inside. She got up to leave the twins with some privacy.
            “You want me to leave you alone?” Tina asked.
            “Stay if you want, we don’t mind”, Julia said.
            “Hey, thanks for everything you’ve done for us”, Pit said.
            “It’s been a pleasure”, Tina replied.
            For the few minutes they had until they were called for dinner, the twins hugged, looked into each other’s eyes and, with their cousin as the only witness, they finally kissed.

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Por cierto... El viernes 9 de marzo será mi cumpleaños (19), así que, a no ser que escriba demasiado o que no escriba nada, os dejaré algo especial para ese día, como un pequeño detalle para mis seguidores :)

By the way, Friday March 9th will be my birthday (19), so, unless I write too much or I don't write anything at all, that day I'll update something special, a little thing for my fans :)
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