martes, 24 de abril de 2012

V.S.: Niños de la tumba // Children of the grave (2)

Estoy muy cansado ahora mismo para escribir una introducción entera (pasa de la medianoche), así que... Aquí otro capítulo de "Los niños de la tumba", mi nueva historia de "Vampire Society".

I'm too tired now to write a whole introduction (it's past midnight), so... Here's the second chapter of "Children of the grave", my latest "Vampire Society" story.

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            -David, esto ya pasa de castaño oscuro – decía Carl Hudson – . Los internos están preocupados. Yo estoy preocupado.
            -¡Yo también, joder! – exclamó Peck –. Póngase en mi lugar, jefe… Esa niña estaba…
            -Ahórratelo, Peck; yo también estaba allí y sé lo que pasó. Yo también he pasado miedo, pero al menos yo mantuve la calma. Lo tuyo no era miedo; era auténtico terror. ¿Qué te sucede, chico?
            -Tenía miedo de que la niña muriese, es todo.
            Hudson resopló con desaliento.
            -Ya puedes relajarte, la niña está estable y fuera de quirófano.
            -Abigail.
            -¿Perdón?
            -Abigail Harris, es su nombre.
            -¿Y qué?
            -Ah, tanto da.
            -Dave, si tienes algún problema, dímelo y te prometo que haré todo lo que esté en mi mano por ayudarte.
            -Gracias.
            -¿Qué te preocupa?
            -Es difícil de explicar.
            -Inténtalo.
            -Tenía el presentimiento, según estaba entrando en Urgencias, de que ella estaba...
            -¿Qué?
            -Destinada a morir.
            -¿Destinada a morir?
            -Sí. Llámelo estupidez, superstición, chorrada si le apetece; no sería el primero ni el último. Pero algo me decía que Abigail Harris iba a morir. Y en el quirófano, cuando se fue la luz, lo vi como una señal de que la Muerte estaba en ese cuarto. Ríase de mí si le apetece.
            -No me río de ti.
            -Y creía que estaba desafiando al destino. Sé que carece de rigor científico, pero…
            -No te justifiques; te entiendo.
            -¿Sí?
            -Todo el mundo necesita creer en algo.
            -Disculpe, pero… Mucha gente ha sido menos tolerante con ello que usted.
            -Peck, no hagas caso. Tú crees en lo que crees, y nadie tiene derecho a juzgarte por ello. No se debe jugar con cosas que no se pueden explicar.
            -Gracias.
            -De nada, pero prométeme que de ahora en adelante te controlarás.
            -Lo intentaré.
            -No me vale con que lo intentes. Lo harás.
            -Lo haré.

            Peck se dirigió a la habitación donde la pequeña Abigail se recuperaba de la operación. Tan sólo para asegurarse de que no surgía ninguna complicación. Aún cuando había logrado salir de quirófano, era aún pronto para cantar victoria. Las cosas podían complicarse tras la operación.
            Mirando a través de la ventana se encontraba un hombre. Era un tipo de piel negra, era grande y musculoso y tenía una barba descuidada que llamaba mucho la atención y le daba un aspecto amenazador.
            -Buenas noches – saludó Peck.
            -Buenas noches – respondió el grandullón.
            -¿La conoce? – preguntó Peck.
            -Soy amigo de la familia. Quiero decir, lo era. Una lástima – hizo una pausa –. Winston Wolff, de la Policía.
            -Doctor David Peck, mucho gusto.
            -Igualmente. ¿Es usted quien la ha operado?
            -Sí.
            -Le estará eternamente agradecida.
            -Sólo cumplo con mi obligación – por muy usada que la frase estuviera, Peck lo decía de veras.
            Winston Wolff suspiró.
            -Pobrecilla – musitó.
            -¿Perdón?
            -Sus padres han muerto en el incidente. La pobre chiquilla no tiene a nadie que la cuide. Y además tendrá que vivir sin sus padres a partir de ahora.
            -Desde luego, es una lástima.
            -¿Winston? – dijo una voz al otro lado del pasillo.
            Peck y Wolff giraron la cabeza a la vez, y vieron al doctor Hudson, que caminaba hacia ellos desde el extremo opuesto del pasillo.
            -¡Winston Wolff! – exclamó.
            El gigantón abrió los brazos amistosamente y una sonrisa resplandeció en su cara.
            -¡Carl Hudson! ¡Dichosos los ojos!
            Se dieron un amistoso abrazo ante Peck, que les miraba con una gentil cara de “Ah, ¿ya se conocían?”.
            -¡No te veía desde el instituto, negro! – dijo Wolff.
            -Sigues siendo un capullo, los años no te han cambiado – respondió Hudson, entre risas –. He oído que te has pasado al lado legal, ¿eh?
            -Se acabó el robar mecheros, ahora hago cumplir la ley.
            -Quién te ha visto y quién te ve…
            David Peck dejó a su jefe y al peculiar policía hablando de sus cosas y entró en la habitación. Allí la pequeña Abigail se recuperaba de la operación, sedada con morfina. Peck, cansado tras no haber dormido en más de 30 horas y todo el estrés acumulado, se desplomó en una silla, mirando de vez en cuando el monitor de las constantes vitales, de vez en cuando a la niña que dormía plácidamente bajo el sueño artificial de los sedantes. Peck sintió que su vista se nublaba, que las fuerzas le abandonaban, y antes de poder procesar esa información, se había dormido.

            -Es una delicia de aprendiz – dijo Hudson, que había visto a Peck quedarse dormido a través de la ventana –. Decir que está preparado es decir poco, es una auténtica máquina con un bisturí en la mano.
            -Y un buen profesional, por lo que veo – dijo Wolff –. Se preocupa por sus pacientes.
            -Esa es su virtud y su defecto al mismo tiempo.
            Hudson iba a contarle lo acontecido ese día, pero algo distrajo su atención. Una mujer de etnia latina se aproximó con pasos firmes al lugar donde estaban Wolff y Hudson. Tenía una cartuchera y una placa colgada del cinturón: otra agente de policía.
            -Winston, tenemos que irnos ya – dijo secamente. Su acento revelaba un ligero deje mexicano que contrastaba con su marcado acento de la costa este.
            -Carl, esta es la inspectora Monique Auxile, mi compañera – dijo Wolff –. Monique, este es el doctor Carl Hudson, antiguo compañero de instituto.
            -“Buenasnoches” – dijo Monique, con sequedad y rapidez.
            -Disculpa su carácter; estamos en mitad de una investigación y el tiempo corre a nuestra contra – dijo Wolff. Monique le dirigió una mirada capaz de fundir el acero.
            -¿Relacionado con el accidente de coche? – preguntó Hudson.
            -“Colisión de tráfico” – corrigió Monique.
            -¿Perdón?
            -El término correcto es “Colisión de tráfico”, no “Accidente”.
            -¿Qué diferencia hay?
            -Que “Accidente” implica que no hay culpables – aclaró Wolff, otra vez bajo la mirada asesina de Monique.

            Wolff seguía a Monique casi corriendo por los pasillos y escaleras, camino del parking. La inspectora estaba en modo “Imparable” esa noche: arisca, seca, de movimientos rápidos y ni una décima de segundo de duda.
            -Winston, esto es muy serio – decía –. No puedes revelar detalles de la investigación así como así. Si la prensa se entera de esto, estamos jodidos.
            -Estás un poco paranoica, ¿no?
            -“En lo paranormal no es paranoia, sino sospechar de la amenaza que hay tras cada esquina” – dijo Monique, citando las palabras textuales que Wolff le enseñó en su día.
            -¿Qué hay de paranormal en charlar con un amigo al que no veo desde hace más de veinte años?
            -¡No tergiverses mis palabras! Esos médicos saben algo y no nos lo quieren decir.
            -¡Para el carro, señorita! ¿Estás acusando a Carl de obstrucción a la justicia?
            -¡No, idiota! Quizá saben algo sin saber que lo saben. “El cerebro humano tiene las capas necesarias para ocultarle la verdad a él mismo”.
            -¡Deja ya de citar mis frases!
            -¡Y tú deja de gritar, estamos en un hospital!
            Ninguno de los dos se había dado cuenta de que su conversación había llegado a carecer de todo sentido para parecerse a un episodio de Monty Python. Continuaron caminando hasta llegar al aparcamiento y subirse al Land Rover de Wolff.
            -Mañana por la mañana hay que volver a hablar con el otro médico – sentenció Monique.
            -Claro, Monique… Entras y les dices que estamos en misión especial de la DAESU* y que la Policía no tiene nada que ver en esto. Cantarán como pajaritos – dijo Wolff con evidente sarcasmo.
            Monique suspiró cuando se sentó en el asiento delantero, mientras Wolff ponía en marcha el motor del imponente coche.
            -¿Tu has visto algo? – preguntó.
            -¿Qué?
            -Con la Visión.
            -Los licántropos no tenemos el Poder de la Visión en forma humana.
            -Necesitamos ayuda.
            -Mañana volveré a hablar con los médicos.
            -Otra clase de ayuda, Winston. Quizá mañana sea demasiado tarde.
            -¿Qué clase de ayuda?
            -Tyler D.
            El nombre de Tyler D pilló a Wolff por sorpresa.
            -No hablarás en serio… Ese psicópata me llenaría el cuerpo de balas de plata antes que acceder a hablar conmigo.
            -Tiene que colaborar, Winston; es un caso de asesinato.
            -Vale, ¿quieres intentarlo? No pienso detenerte.
            -Claro que no. Porque te vienes conmigo.
            Con un rápido movimiento de manos, Monique esposó a Winston Wolff a su propia muñeca antes de que él se diera cuenta.
            -¡¿Te has vuelto loca?! ¡Nos vamos a matar!
            -¡Conduce!
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            “David, this isn’t normal”, Carl Hudson said. “Interns are worried. I am worried.”
            “I’m fucking worried too!” Peck exclaimed. “Put yourself in my place, sir. That girl was…”
            “Don’t tell me, I was there too, I know what happened. I was scared too, but at least I kept calm. You weren’t just scared – you were terrified! What’s wrong with you, boy?”
            “I was scared that the girl could die, that’s all”
            Hudson sighed.
            “Alright, easy now, the girl’s stable and out of the operating room”
            “Abigail”
            “What’s that?”
            “Abigail Harris, that’s her name”
            “So what?”
            “Oh, never mind”
            “Dave, if you have some sort of problem, tell me and I promise I’ll do anything I can to help you”
            “Thanks”
            “Now, what’s worrying you?”
            “It’s hard to explain”
            “Go ahead and try”
            “When she was coming into the ER, I had the feeling that she was…”
            “What?”
            “…meant to die”
            “That she was meant to die?”
            “Yes. Call it nonsense, superstition, bullshit if you will, you wouldn’t be the first nor the last to do so. But something told me that Abigail Harris’s fate was to die. And in the operating room, when the lights went out, I saw it like a sign, like Death itself was in the same room. Go ahead and laugh at me if you want”
            “I’m not laughing at you”
            “So I thought I was defying fate. I know it lacks of any scientific base, but…”
            “Don’t justify yourself, I understand”
            “You do?”
            “Everybody needs to believe in something”
            “I’m sorry, but… Many people have been less tolerant with this subject than you are”
            “Peck, don’t listen to that. You believe whatever you want, and nobody has the right to judge you for it. Unexplainable things are not something to play with”
            “Thank you”
            “You’re welcome, but promise me you’ll keep it down from now on”
            “I’ll try”
            “Trying is not enough. You’ll do it”
            “I’ll do it”

            Peck went to the recovery room where little Abigail was recovering from the operation. Just to make sure things wouldn’t get complicated now. Though she had made it outside the operating room, it was too early to cry victory. Things could get worse after the operation.
            There was a man looking through the window. A big, strong black man with an untrimmed beard and menacing appearance that easily caught the eye.
            “Good night”, Peck greeted.
            “Good night”, the big guy said.
            “You know her?” Peck asked.
            “I’m friends with the family. I mean, I was. It’s such a pity”. He paused. “Winston Wolff, police detective”
            “Doctor David Peck, nice to meet you”
            “My pleasure. Did you treat her?”
            “Yes I did”
            “She’ll be thankful forever”
            “I just did my job”. As clichéd as it sounded, Peck really meant it.
            Winston Wolff sighed.
            “Poor girl”, he murmured.
            “Excuse me?”
            “Her parents died in the crash. Poor gal has nobody to look after her. Besides, she’ll have to live without her mommy and daddy now”
            “Yeah, that’s truly bad”
            “Winston?” a voice said from the other side of the corridor.
            Peck and Wolff turned their heads at the same time, and saw Doctor Hudson coming towards them from the other side of the corridor.
            “Winston Wolff!” he exclaimed.
            The big guy extended his arms, and a smile shined on his face.
            “Carl Hudson! Long time no see!”
            They hugged friendly in front of Peck, who looked at them with a stunned “oh-did-you-guys-met-before” look on his face.
            “Hadn’t seen ya since Junior High, nigga!” Wolff said.
            “You’re still a dick, all these years hadn’t changed ya”, Hudson replied, laughing. “I’ve heard you’re legal now, huh?”
            “Yup, the lighter stealing business is over, now I protect and serve”
            “Seems so odd, doesn’t it?”
            David Peck left his boss and the strange cop talking about their stuff and went into the room. Little Abigail recovered from the operation, doped with morphine. Tired after more than 30 hours of sleep deprivation and accumulated stress, Peck fell on a chair, looking every now and then at the vitals monitor, or at the girl, sleeping under the artificial slumber induced by the sedatives. Peck felt his vision blur, his muscles relaxing, and before he could process that information, he fell asleep.

            “He’s such a great apprentice”, Hudson said, having seen Peck falling asleep through the window. “Prepared is not enough. He’s an artist with a scalpel in his hand”
            “And a good professional, as I see”, Wolff said. “He cares a lot for his patients”
            “That his virtue and his defect at the same time”
            Hudson was going to tell him about that day, but something got his attention. A Latin woman was walking fast towards them. She carried a holster and a badge on her belt; she was another cop.
            “Winston, we have to leave now”, she said. Her accent revealed a slight Mexican pronunciation that clashed with her strong East coast accent.
            “Carl, this is detective Monique Auxile, my partner”, Wolff said. “Monique, this is Doctor Carl Hudson, a former classmate of mine”
            “G’night”, Monique said, coldly.
            “Forgive her, we’re in the middle of a case and time’s not running with us”, Wolff said. Monique gave him a metal-melting stare.
            “Related to the accident?” Hudson asked.
            “Collision”, Monique corrected.
            “Pardon?”
            “The correct term is ‘collision’, not ‘accident’”
            “What’s the difference?”
            “That ‘Accident’ implies there’s nobody to blame”, Wolff clarified, again under Monique’s killer stare.

            Wolff followed Monique, almost running, through the corridors and stairways, heading towards the parking lot. The lady detective was in an “unstoppable” mood that night: harsh, cold, moving quickly and not a split second of hesitation.
            “Winston, this is serious”, she said. “You can’t reveal details of the investigation so lightly. If the press catches something, we’re screwed”
            “You’re a little bit paranoid, ain’t ya?”
            “In paranormal stuff there is no such thing as paranoia, but suspecting of the menace hiding behind every corner”, said Monique, quoting verbatim the words that Wolff had taught her one day.
            “What’s paranormal in chatting with a friend I haven’t seen for more than twenty years?”
            “Don’t twist my words! Those doctors know something they ain’t telling us”
            “Hey, hey, hold on, señorita! Are you accusing Carl of obstruction?”
            “No, you moron! They might know something without even knowing they know it. Human brain has enough layers to hide the truth from itself
            “Stop quoting me!”
            “And you stop yelling, we’re in a hospital!”
            Neither of them realized their conversation by now lacked of any sense, resembling more a Monty Python sketch rather than a serious dialogue. They continued towards the parking lot until they reached Wolff’s Land Rover.
            “Tomorrow morning we’re coming back to talk with the other doctor”, Monique said.
            “Yeah, sure, Monique; you go in there, tell ‘em we’re in a USPAD special mission and Police Department has nothing to do with this. They’re gonna sing like jailbirds”, Wolff said, sarcastically.
            Monique sighed when she sat on the front seat, while Wolff turned on the engine of the huge car.
            “You seen somethin’?” she asked.
            “Huh?”
            “With the Vision”
            “Lycans don’t have the Power of the Vision in human form”
            “We need help”
            “Tomorrow we’re gonna speak with the doctors again”
            “Another kind of help, Winston. Maybe tomorrow’s too late”
            “What kind of help?”
            “Tyler D”
            That name caught Wolff off guard.
            “You ain’t serious, are you? That psycho would riddle me with silver bullets before talkin’ to me”
            “He has to cooperate, Winston, this is a murder case”
            “OK, you wanna try? I ain’t stoppin’ ya”
            “Of course not. You’re comin’ with me”
            Monique handcuffed Winston Wolff to her own wrist with a fast movement, before he could even notice.
            “Are you out of your mind?! You gonna get us killed!”
            “Drive!”
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*DAESU: División de Actividad Extramundana y Seguridad del Ultramundo. Es un grupo de policías extraoficial que se encarga de mantener el orden de lo paranormal. Fue creado por Winston Wolff y Monique Auxile, y "en la actualidad" cuenta con 12 agentes.

*USPAD: Underworld Security and Paranormal Activity Division. It's an unofficial group of cops that keep order in supernatural things. Created by Winston Wolff and Monique Auxile, "nowadays" it employs 12 police officers.

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Vampire Society by Juan Rivera is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.

jueves, 19 de abril de 2012

V.S.: Niños de la tumba // Children of the grave (1)

Os presento la nueva historia del universo "Vampire Society": LOS NIÑOS DE LA TUMBA.
En esta historia, todo gira alrededor de Abby Harris, una niña de once años que se convierte en el nuevo objetivo del cruel Versailles. Los policías y detectives paranormales Monique Auxile y Winston Wolff (vease este resumen para más señas) tendrán el tiempo en su contra para salvar a la niña.
En esta historia se introducen dos nuevos personajes principales, Abby Harris y David Peck, aunque tendrán mucho menos protagonismo en el universo que los personajes citados en el resumen general. Iréis descubriendo más a lo largo de la historia.
Por cierto... Esta parte en concreto ha sido un auténtico INFIERNO para traducir. Tanta jerga médica, y tantas oraciones largas, me han supuesto más trabajo del que creía.

I introduce you to my new story for the "Vampire Society" universe: CHILDREN OF THE GRAVE.
In this story, everything's unfolding around Abby Harris, an eleven-year-old girl that finds herself being the target of cruel Versailles. Police officers and paranormal detectives Monique Auxile and Winston Wolff (see this overview for more details) will have to fight the clock to save the girl.
In this story, two new characters (Abby Harris and David Peck) are introduced, although they won't have so much weight as the other main characters for the rest of the stories. You'll discover more about them as the story unfolds.
By the way... This very part has been a PAIN to translate. All that medical jargon, and all those long sentences, were more difficult than I first thought.

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VAMPIRE SOCIETY:
LOS NIÑOS DE LA TUMBA

            -Mujer, 11 años, accidente de tráfico, graves hemorragias internas y traumatismo craneoencefálico.
            -¿Los padres?
            -Muertos. No llevaban puesto el cinturón.
            -Oh, Dios mío.
            -¿Qué hacemos?
            -Llevadla a Urgencias, que determinen por donde sangra y preparad el quirófano cuanto antes. Usted, busque al doctor Peck.
            -Las constantes están…
            -¿Quiere ir a buscarle de una vez?
            -Claro, voy.
            -Resiste, pequeña.

            El doctor David Peck se refugiaba de la lluvia bajo la marquesina de la entrada a Urgencias, fumando un cigarrillo mientras en su mente se sucedían los pensamientos. Ya había visto demasiada muerte al cabo de los años que llevaba ejerciendo de médico cirujano, demasiados pacientes que entraban en el quirófano para luego salir con los pies por delante. Fuera cual fuese la situación, la muerte no conoce de fiestas, de modo que las ambulancias llegaban sin parar, algunas de ellas con un cadáver sobre la camilla. Peck ya había visto de todo.
            Uno de los ATS que venía con la niña salió del hospital con prisas. Miró alrededor y se detuvo al verle.
            -Doctor Peck, menos mal que le encuentro. El doctor Hudson le requiere en Urgencias cuanto antes.
            -¿Cómo se llama? – musitó Peck, ensimismado.
            -¿Perdón?
            -La niña que está en Urgencias. Dime su nombre.
            -Esto… – echó un vistazo a los documentos –. Abigail Harris. Once años. Presenta…
            -…graves hemorragias internas y traumatismo craneoencefálico. Les he oído según entraban. ¿Un cigarrillo?
            -No fumo, gracias.
            Peck echó la colilla consumida a un charco, dejando la brasa ahogarse bajo la implacable lluvia y el papel consumiéndose en el agua.
            -Oiga, no es por meterle prisa ni nada, pero el doctor Hudson está esperándole.
            Peck suspiró. De su boca salió una mezcla de humo de tabaco y el vaho de su aliento condensado por el frío.
            -Claro, ya voy.

            Peck tenía una especie de sexto sentido para averiguar qué pacientes iban a morir en la mesa de operaciones. A veces se equivocaba, para bien o para mal, pero siempre tenía esa corazonada.
            Cuando miró a esa niña entrando en Urgencias, sobre la camilla, intubada e inconsciente, tuvo la sensación de que abría los ojos y le miraba. Le hablaba con los ojos, unos ojos que eran el espejo del terror, el miedo más básico que un ser humano puede sentir: la inquietud ante la muerte. Sus ojos le susurraban: “No quiero morir, por favor, sálvame…”.
            Ese era el signo de la muerte anunciada.

            La sangre bañaba el instrumental quirúrgico y goteaba en el suelo. Peck sudaba tinta para controlar su pulso. El irregular pitido del electrocardiograma no ayudaba a calmar sus nervios. Aunque actuaba con rapidez y precisión profesional, no le sobraba ni un ápice de seguridad.
            De una cosa estaba seguro: No iba a dejar morir a esa chiquilla tan fácilmente. Si la Parca quería llevársela, debía vérselas antes con David Peck.
            -Sigue perdiendo sangre – informó –. Una bolsa del grupo 0. ¡Pronto!
            Los nervios luchaban por traicionarle. Un poco de inquietud no venía mal, le ayudaba a estar alerta y concentrarse en cada detalle, pero ante una situación límite debía concentrarse en controlarla sin dejar de atender a lo que esté haciendo, lo cual le volvía arisco y duro.
            Peck tenía la conciencia de estarle echando una carrera al destino, y eso le producía ansiedad. Una ansiedad que, por difícil que resultara, debía traducir en concentración.
            De pronto, el electrocardiograma comenzó a pitar como loco.
            -No hay pulso – dijo –. Carro de paradas, rápido. ¿Y dónde está la dichosa sangre?
            El interno que había ido a por la sangre apareció por la puerta con su encargo cumplido. En ese instante se apagaron las luces, y el alivio que Peck experimentó durante unas décimas de segundo terminó de súbito.
            -Mierda – exclamó Peck, al borde del pánico –. ¿Qué coño sucede?
            -El generador debe haber fallado – dijo el doctor Hudson, jefe de cirujanos –. Peck, haz el favor de calmarte y volver a tu sitio.
            -No me he movido de mi sitio, jefe.
            -Entonces… ¿Quién demonios está aquí?
            Si Peck tenía un defecto, era ser supersticioso. Era un buen médico, una buena persona, un cirujano excelente y un científico riguroso, pero su superstición jugaba en su contra. En una situación como esta, habiendo evaluado paso a paso los sucesos (uno, paciente en paro cardiaco; dos, fallo eléctrico; tres, presencia extraña en la habitación), llegó a la conclusión de que la Parca le tenía contra las cuerdas.
            Peck se dio cuenta de que estaba hiperventilando. Se obligó a sí mismo a controlarse por enésima vez. Jamás le había gustado la oscuridad, desde niño. Esto, unido a esa serie de circunstancias, estaban poniendo al pobre doctor al límite. El doctor Carl Hudson era un hombre estoico, devoto a su trabajo y de una seriedad absoluta, capaz de mantener la calma fuera cual fuese la situación. El doctor Hudson había sugerido con voz de alarma que había alguien más en la habitación, aparte del personal habitual.
            “Debe ser el chico que fue a por la sangre”, razonó Peck. “Volvió justo cuando se iba la luz. ¿Estaba…? Justo a Hudson, ¿no? No, junto a mí… Dios, y yo qué sé. ¿Quién era ese chico? Con las condenadas mascarillas no nos diferenciamos en…”
            En mitad de esos pensamientos, la luz volvió. El destello cegó a Peck, golpeando sus ojos con su centelleante resplandor blanco.
            -Doctor Peck… ¿se encuentra bien? – preguntó una voz.
            Peck intentó situarse. Se dio cuenta de que todo el mundo le miraba fijamente.
            -Eh… Pues… – vaciló –. Nervioso. Nervioso, es todo.
            -David, por última vez, contrólate – sentenció Hudson.
            Peck inspeccionó rápidamente su entorno. Durante el apagón, habían conseguido colocar la sangre nueva a la niña, y su pulso era normal de nuevo.
            -Se ha estabilizado – dijo Peck, aliviado. Una sonrisa se dibujó en sus labios bajo la mascarilla.
            -OK, cauterizad el resto de las heridas y acabemos con esto – dijo Hudson.
            Nadie reparó en que los recipientes que había en el suelo para recoger la sangre que caía estaban vacíos.

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VAMPIRE SOCIETY:
CHILDREN OF THE GRAVE

            “Female, 11, car crash, severe internal bleeding and head injury”
            “Her parents?”
            “Dead. Seatbelts were off”
            “Oh my God”
            “What do we do?”
            “Take her to Emergency, find out the source of the bleeding and prepare the operating room ASAP. You, go find Doctor Peck for me”
            “Vitals are…”
            “Would you go and find him NOW?”
            “Coming!”
            “Hold on, li’l one”

            Doctor David Peck was hiding from the rain under the Emergency marquee, smoking a cigarette while thoughts played in his mind like a movie. He had seen so much death over the years he had been working as a surgeon, too many patients that came into the operating room only to leave in a wooden box. No matter what the situation was, death doesn’t know holidays, so ambulances arrived non-stop, some of them carrying a fresh corpse. Peck had seen almost everything already.
            One of the paramedics that brought the girl stepped outside, seemingly in a hurry. He looked around until he finally saw him.
            “Doctor Peck, luckily I find you. Doctor Hudson wants you in the ER right now”
            “What’s her name?” Peck murmured, absentminded.
            “Pardon?”
            “The girl in the ER, tell me her name”
            “Um…” he looked at his papers. “Abigail Harris. Eleven years old. She’s…”
            “…severe internal bleeding and head injury. I heard you as you arrived. Cigarette?”
            “Thanks, but I don’t smoke”
            Peck tossed the consumed cigarette to a puddle, letting the burning ash die under the rain and the thin layer of paper getting wet.
            “Not for anything, but Doctor Hudson is waiting”
            Peck sighed. A mixture of smoke and steamy breath (due to cold) came out of his mouth.
            “I’m coming”

            Peck had some sort of ‘sixth sense’ to figure out which patients were going to die on the operating table. Sometimes, for better or worse, he was wrong, but he always had that feeling.
            When he looked at that girl being carried into the ER, on the stretcher, intubated and unconscious, he thought she opened her eyes and looked at him. She spoke to him with her eyes, those eyes that were a picture of panic, the most basic fear a human being can feel – fear of death. Her eyes whispered: “Please, I don’t want to die, please, please, save me…”
            That was a sign of announced death.

            Blood was all over the surgical instruments and dripping on the floor. Peck was trying his best to keep his nerves under control. The irregular beep of the vitals monitor didn’t help at all. Though he was acting quickly and with a professional precision, he didn’t have a single bit of confidence in excess.
            One thing he had for sure: He wasn’t gonna let that girl die so easily. If the Reaper wanted to take her, first it had to stand its ground against David Peck.
            “She’s still losing blood”, he informed. “Type 0 negative blood needed, now!”
            His nerves could betray him at any moment. A little pressure didn’t hurt, it even helped him stay alert and focus in every detail, but in a limit situation he had to keep his nerves under control while focusing on what he was doing, and that turned him harsh and tough.
            Peck had the feeling he was on a race with fate, and that made him even more nervous. But, nervous as he was, he had to stay focused.
            Suddenly, the vitals monitor started beeping like crazy.
            “No pulse”, he said. “Crash cart, quickly! Where’s that Goddamn blood?”
            The nurse who had gone for a bag of blood showed up with it in his hand. Just in that moment the lights went out, and the relief Peck had felt for a few split seconds vanished.
            “Shit”, Peck said, nearly panicking. “What the fuck is going on?”
            “It must be a power failure”, said Doctor Hudson, chief surgeon. “Peck, please calm down and go back to your place”
            “I haven’t moved from here, sir”
            “Then who the hell is here?”
            If Peck had one defect, that was being superstitious. He was a good medic, a good person, a brilliant surgeon and a rigorous scientist, but his superstition was a problem. In a situation like this one, having evaluated each happening step by step (one, patient in cardiac arrest; two, power failure; three, unknown presence in the room), he deduced the Reaper was winning this round.
            Peck realized he was hyperventilating. He forced himself to stay calm for the millionth time. He had never liked darkness, ever since he was just a kid. This, added to the series of circumstances above mentioned, was driving the poor doctor to his breaking point. Doctor Carl Hudson was a stoic man, devoted to his work and absolutely serious, able to stay calm no matter how bad could the situation get. Doctor Hudson had suggested, alarmed, that someone else was in the room, aside from the usual personnel.
            ‘It must be the guy who went for blood’, Peck thought. ‘He came back just when the lights went out. He was… beside Hudson, right? No, beside me… Christ, I don’t know. Who was that kid anyway? With these Goddamn masks on we don’t even recognize…’
            The lights turned on again, making him lose his train of thought. The bright white shining hit his eyes, blinding him briefly.
            “Doctor Peck, are you alright?” a voice asked.
            Peck came back to normal and realized everybody was staring at him.
            “I… um…” he hesitated. “Just nervous”
            “David, for the last time, calm down”, Hudson commanded.
            Peck looked around quickly. During the blackout, they managed to administer her new blood, and her pulse was normal again.
            “She’s stable”, Peck said, relieved. A smile drew on his lips under the mask.
            “OK, cauterize the remaining wounds and we’re good”, Hudson said.
            Nobody noticed that the basins that collected the dripping blood were empty.

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Vale... Justo al final hay una pequeña "licencia artística". Aunque he intentado que las escenas de hospital tengan el mayor realismo y exactitud posible (mi padre es cirujano, eso me ha ayudado), las técnicas para recoger la sangre que pierde un paciente durante la operación no son tan rudimentarias como simples recipientes debajo de la mesa. Sin embargo era necesario para darle un final más oscuro a esta primera parte. A algunos no os importará, pero me parecía necesario aclararlo.
Espero que os haya gustado este principio... Porque el resto es mucho mejor ;)

OK... Just at the end, there's a little "artistic license". Although I've tried to write the hospital scenes as realistic and accurate as possible (my father's a surgeon, that helped my research), the techniques for collecting blood that the patient loses during surgery aren't as rudimentary as simple basins underneath the operating table. But it was necessary to give a darker ending to this part. Some of you may not mind, but I thought it was necessary to point it out.
I hope you liked this beginning... because the rest is much better ;)

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Vampire Society by Juan Rivera is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.

viernes, 13 de abril de 2012

V.S.: "No muerta" // "Undead" (one-shot)

Escribí "No muerta" como el principio de una historia, pero como muchas veces me ocurre, se quedó en un microrrelato. Aunque albergo esperanzas de que vaya a más.
"No muerta" está narrado desde el punto de vista de Lucille King. Está situado en la noche posterior a la muerte violenta de Winston Wolff (estoy reescribiendo el relato que narra dicho episodio, el primer relato que escribí para "Vampire Society").
Próximamente, más vampiros ;)

I wrote "Undead" as the beginning of a story, but like many times happens, it ended up being just a one-shot. Though I still hope it to go further.
"Undead" is told from Lucille King's POV. It's set one night after Winston Wolff's brutal death (I'm still re-writing the story in which that part is told, the first story I ever wrote for "Vampire Society").
Next time, more vampires ;)

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NO MUERTA
Vampire Society
            Alcanzo mi tercer orgasmo sobre él. Mi piel blanquecina se eriza, mis músculos tiemblan y mi garganta expele un grito de placer que hiela la sangre. Él sigue dentro de mí, pero no tarda mucho. Al poco rato, su ritmo se acelera, sus músculos se tensan y grita, finalmente, con su humana voz. Una sensación caliente en mi interior me indica que ha alcanzado su clímax final.
            Sigue durante unos instantes clavado en mis entrañas, jadeando. Su piel está empapada en sudor. Me agacho sobre él y paso la lengua por su cuello, haciendo obvio qué es lo que quiero. Sus venas transportan aquello que quiero, aquello que ahora no puedo conseguir por mí misma.
            Él sale de mis ardores y entra en el baño. Se echa agua en la cara, y cuando vuelve coge de la mesa una de sus dagas de plata hechas a mano. Rápidamente se sienta a horcajadas sobre mi estómago y me mira a los ojos con su mirada sombría.
            -Sé lo que quieres – afirma.
            Yo asiento con ansia.
            El filo de plata se desliza sobre la piel de su muñeca y corta. El suave vino escarlata cae sobre mis labios y entra en mi boca. Su sabor me envuelve, me invade, y yo bebo con ansia la sangre del mortal.
            Él pone su otra mano sobre la herida y, tras un destello, queda curada.
            -Ahora lárgate – ordena.
            Bufo enseñando los dientes. Quiero más sangre. Pero él ignora mis rugidos. Se aleja del catre, limpia la daga y comienza a vestirse.
            -¡MÁS! – exijo con un rugido.
            Él me da la callada por respuesta. Sigo profiriendo sonidos guturales a modo de exigencia, hasta que una daga de plata se clava en la pared, a escasos centímetros de mi cabeza. Ni siquiera le he visto lanzarla.
            -Te he dicho que te vayas – dice con gélida frialdad.
            Recojo mi ropa del suelo, mientras él vuelve a meterse en el baño. Me visto. Estoy calzándome ya las pesadas botas de cuero cuando oigo de nuevo su voz.
            -¿Todavía sigues ahí? – dice, sin ni siquiera dignarse a asomarse a la puerta.
            -Que te den – respondo, mostrándole el dedo corazón a la puerta tras la cual se halla mi compañero.
            Cojo mi bolso y salgo del lugar. Al salir me encuentro con una cara conocida.
            -Inspectora Auxile, buenas noches – digo con sarcasmo –. Si busca a cierto hijo de puta egocéntrico, creo que está en la ducha.
            -Tengo toda la noche, Lucille – responde ella –.  No estoy de servicio.
            -Usted siempre está de servicio; debería buscarse una vida.
            -Mira quién habla, la zorra no-muerta me habla de buscarme una vida.
            -Usted sabrá, yo me largo.
            Intento pasar a su lado, pero me corta el paso.
            -No tan deprisa, guapa. ¿O te crees que estar tirándote a Tyler te da derecho a todo?
            Ah, sí, se me olvidaba. Por irónico que parezca, desde la muerte de Versailles, el único tío que ha estado haciéndome sentir una mujer es Tyler D.
            -Oiga, Monique, no tengo toda la noche, ¿sabe?
            -Cinco minutos y te largas si quieres, ¿vale?
            -Mire, tengo prisa; son las cuatro y media de la mañana, va a amanecer en un par de horas, aún no he hincado el diente a nada y tengo un hambre de lobo.
            -Cinco minutos – insiste.
            -Y hablando de lobos, ¿dónde está su sombra?
            -Muerto.
            Vale, eso no me lo esperaba, de ninguna manera. Vacilo un par de segundos.
            -¿Qué? – pregunto.
            -Le dispararon una bala de plata, le degollaron y le tiraron por la ventana del ático donde vivía. Aún tengo que averiguar el orden en el que lo hicieron.
            -Vale… ¿Puedo decirle que lo siento sin parecer una hipócrita?
            -No, no puedes – dice la voz de un capullo integral a mis espaldas.
            -No hablaba contigo, imbécil – digo cansinamente.
            -Vaya, la extraña pareja – dice Monique –. ¿Detecto problemas conyugales, quizá?
            -No es de su incumbencia, perra sarnosa – le suelto.
            -Son tal para cual – dice con ironía –. ¿Podemos volver a lo que sí es de mi incumbencia?
            -¡Pero si ha empezado usted!
            -Cierra el pico.
            -¿Cuándo ha muerto? – pregunta Tyler.
            -Ayer, durante la luna llena.
            -Una auténtica lástima. Mis condolencias.
            -Habla por ti – musito.
            -En esto le doy la razón a ella, Tyler – dice Monique –. No era ningún secreto que usted le odiaba. Bueno… como odia a todo el mundo.
            -Inspectora, hay un abismo entre el absoluto desprecio que sentía hacia su persona y sus métodos, y desearle la muerte sin que se lo mereciera.
            -Vale… Su coche ha desaparecido. Le sigo la pista a un par de vampiros que han sido vistos merodeando por los alrededores de la discoteca TechnoDrug. En el callejón trasero hay un cadáver de un día que podría tener relación con este caso; la policía lo está investigando por su cuenta, yo investigo la muerte de Winston…
            -Cuéntemelo por el camino – interrumpe Tyler.
            -¿Puedo irme? – digo, molesta.
            -Anda, lárgate a chupar – dice Monique.
            Hago una mueca, molesta por el juego de palabras.
            -Que os den a los dos – digo, mostrándoles el dedo.
            Me suenan las tripas, y sólo puedo pensar en una cosa: Sangre.

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UNDEAD
Vampire Society
            I reach my third orgasm on him. My white skin bristles, my muscles tremble and my throat produces a bloodcurdling scream of pleasure. He’s still inside me, but he doesn’t last much longer. Shortly after, his rhythm increases, his muscles tense and he finally screams with his human voice. A warm sensation inside me points out he has reached his climax.
            He remains in my insides for a few moments, panting for breath. His skin is drenched in sweat. I lean over him and run my tongue over his neck, making obvious what I want. His veins carry what I want, and I can’t have it for myself right now.
            He comes out of my fiery privates and gets into the bathroom. He pours water on his face, and on his way back he grabs one of his handmade silver daggers from the table. He quickly sits astride my belly and looks into my eyes with his shadowy stare.
            “I know what you want”, he says.
            I viciously nod yes.
            The silver edge slides over the skin of his wrist and cuts. The soft scarlet wine lands on my lips, and comes into my mouth. The taste overwhelms me, it invades me, and I anxiously drink the mortal’s blood.
            He puts his other hand on the wound, and after a flash it’s healed.
            “Now go”, he says, harshly.
            I hiss, showing my teeth. I want more blood. But he ignores my roars. He walks away from the mattress, cleans the knife and starts putting his clothes on.
            “MORE!” I roar.
            His answer is silence. I continue to roar and hiss, demanding more, until a silver dagger sticks in the wall, inches away from my head. I didn’t even see him throw it.
            “I told you to leave”, he says, his voice cold as ice.
            I pick my clothes up from the floor while he goes into the bathroom again. I dress up. I’m already putting my heavy leather boots on, when I hear his voice again.
            “Are you still there?” he says, not even looking out the door.
            “Fuck you”, I reply, giving the finger to the door behind which my partner was.
            I pick up my purse and get out of there. Coming out, I run into a familiar face.
            “Detective Auxile, good night”, I say, sarcastically. “If you’re looking for some selfish son of a bitch, I think he’s having a shower”.
            “I have all night, Lucille”, she replies. “I ain’t workin’ tonight”.
            “You’re always working; you should try and get a life”.
            “Says who, the undead bitch?”
            “Suit yourself, I’m outta here”.
            I try to walk past her, but she gets in my way.
            “Not so fast, hot shot. Do you think the fact that you’re bangin’ Tyler gives you carte blanche for everything?”
            Oh, yeah, I forgot… Ironic as it seems, after Versailles died, the only guy that has been making me feel like a woman is Tyler D.
            “Listen, Monique, I don’t have all night, y’ know?”
            “Five minutes and you’re good to go, alright?”
            “Look, I’m on a bit of a hurry. It’s 4:30 AM, dawn will break in two hours, I still haven’t grabbed a bite yet and I’m hungry like a wolf”
            “Five minutes”, she insists.
            “Speaking of wolves, where’s your shadow?”
            “Dead”
            That caught me completely off guard. I hesitate for a couple of seconds.
            “Come again?” I ask.
            “He was shot a silver bullet, his throat was slit and he was thrown out the window of his own attic condo. Still have to figure out in which order, though”.
            “Right… Can I tell you I’m sorry without sounding like a total hypocrite?”
            “No, you can’t”, says the voice of a total asshole behind me.
            “I wasn’t speakin’ to you, dumb-ass”, I say, annoyed.
            “Ladies and gentlemen, the Odd Couple”, Monique says. “I’m detecting some marital problems, maybe?”
            “It ain’t any of your business, horny cheetah”, I hiss.
            “You two are a walkin’ fairytale”, she says, sarcastically. “Can we go back to my business then?”
            “You started it!”
            “Shut yer face”
            “When did he die?” Tyler asks.
            “Last night, during the full moon”.
            “That’s a pity. I’m sorry”.
            “Speak for yourself”, I murmur.
            “Actually, I’m with her in this one, Tyler”, Monique says. “It was no secret you hated him – well, like you hate everyone else”.
            “Detective, there’s a huge difference between my feelings of dislike towards him and his methods, and wishing him an undeserved death”.
            “Yeah, right… His car’s missin’. I’m following the lead of two vampires that have been seen around that TechnoDrug disco. There’s a one-day fresh body in the back alley that might be related to this case. Police is investigating on their own, I’m investigating Winston’s death…”
            “Tell me on our way there”, says Tyler, cutting her off.
            “Can I go now?” I ask, annoyed.
            “Sure, go sucking!” Monique says.
            I frown at the double entendre.
            “Fuck you both”, I say, giving them the finger.
            My stomach complains, and I can only think of one thing: Blood.



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jueves, 12 de abril de 2012

Vampire Society (Overview)

VAMPIRE SOCIETY es un universo ficticio que comencé a crear hace más o menos tres años. Desde entonces, he desarrollado mucho este complejo universo, y las historias que he creado para él me han servido para experimentar con el género de la fantasía y la ciencia ficción, así como tocar temas que me cuesta más tocar en mis relatos más realistas.
El universo de VS presenta una ciudad sin nombre en los Estados Unidos. En el mismo corazón de la ciudad, camuflado en un templo satánico, hay una de las seis Puertas al Infierno que hay en el mundo terrenal. Por este motivo, en dicha ciudad existe una actividad paranormal muy elevada, aunque lo sobrenatural está extendido por todo el mundo. Esta puerta en concreto está guardada por un demonio llamado Cuervo, un ser misterioso.
En la actualidad la raza humana está acusada por una plaga de nihilismo conformista y alienación que hace a los humanos esclavos de sí mismos. Casi nadie cree en nada, casi nadie lucharía por salvarse si mañana viniera el Apocalipsis.
Los seres mágicos y diabólicos se aprovechan de la insensatez de los humanos para vivir a su costa. Los vampiros son la raza predominante, sí, pero tambien hay licántropos, magos, brujas, elfos, ninfas, ángeles, demonios y muchos otros. Todos ellos, y algunos humanos (a los que llaman afortunados, aunque ellos no lo creen así) poseen un poder especial denominado Visión.
Entre las muchas manifestaciones de la Visión se encuentran diversos poderes: los Buscadores distinguen a las criaturas de los humanos (ya que muchas de éstas viven camufladas como humanos), los Videntes pueden ver a través del tiempo y/o el espacio, los Cazadores tienen poderes sobrehumanos que les ayudan a sobrevivir y a dar caza a las criaturas, los Miméticos imitan los poderes de las criaturas... Los humanos que tienen estos poderes se denominan Poseedores, y siempre suelen ser descendencia del cruce entre humanos y criaturas.
Los pocos humanos sin poderes que tienen conocimiento de la existencia de las criaturas se denominan Conocedores de Signos (o símplemente Conocedores). Son escasos, y su existencia es una nota de esperanza para la raza humana, embotada en su estupidez.
Desde siempre, las criaturas predominantes han sido los vampiros, un cruce entre demonio y humano de orígen incierto. El vampirismo es un cruce entre una maldición y una enfermedad, ya que tiene síntomas biológicos evidentes y al mismo tiempo condena el alma del enfermo a una eternidad en el Infierno. El enemigo natural del vampiro es el licántropo, una criatura mágica que todos conocemos.
Los vampiros se clasifican en cuatro grupos: Reales (extinguidos; eran los vampiros originales, venidos del Infierno), Tipo 1 (pueden transformarse, volar, leer mentes...), Tipo 2 o Semihumanos (menos poderosos, pero con características similares a los Tipo 1) y Tipo 3 o Cuasihumanos (pueden salir a la luz solar e ingerir comida; sólo les queda la inmortalidad y la sed de sangre). Al más poderoso de los Tipo 1 se le llama Rey Vampiro, aunque no ostenta ningun tipo de poder sobre otros vampiros; sólo es el vampiro con poderes más potentes.

Ahora que os he introducido un poco en el universo, veamos a los personajes principales...

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VAMPIRE SOCIETY is a fictional universe I started creating, more or less, three years ago. Since then, I've been developing a lot this complex universe, and the stories I've created for it had let me experiment with fantasy and science-fiction, aside from touching topics that I don't touch in my more realistic stories.

The VS universe features an unnamed city in the United States. In the very heart of the city, hidden in a satanic temple, there's one of six Hell Gates in Earth. Because of this, in this city there's a high amount of paranormal activity, although supernatural entities are spread all over the world. This gate is guarded by a demon known as Crowe, a mysterious being.
Nowadays, human race is suffering a plague of nihilism, conformism and alienation, that turns humans into slaves of themselves. Almost nobody believes in nothing, almost nobody would fight for their lives if the Apocalypse was happening tomorrow.
Magical and Infernal beings seize human stupidity to live on them. Vampires are the most extended species, yes, but there are also lycans, mages, witches, elves, nymphs, angels, demons and many more. All of them, and some humans too (they're told they're lucky, but most of them don't feel that way), have a special power called the Vision.
Among the many different forms of the Vision there are many powers: the Searchers can tell creatures from humans (since many creatures live as humans), the Viewers can see through time and/or space, the Hunters have superhuman powers that help them survive and hunt the creatures, the Mimetics imitate the powers of the creatures... Humans that have these powers are labeled Gifted, and they normally are the result of creature-human breeding.
The few humans without powers that know about the creatures are known as Sign Knowers (or simply Knowers). They're very few, and their existance is a little flash of hope for human kind, which is drowning in its own stupidity.
For ages, vampires have been the predominant creatures. They are a mixed breed of humans and demons, with an uncertain origin. Vampirism itself is both a sickness and a curse, since it has evident biological symptoms and at the same time the patient's soul is condemned to eternal life in Hell. The natural enemy of the vampire is the lycan, a magical creature we all know.
Vampires are classified in four groups: Real (extinguished; they were the original vampires, directly from Hell), Type 1 (they can shapeshift, fly, read minds...), Type 2 or Half-Human (less powerful than the Type 1, though with similar features) and Type 3 or Near-Human (they can survive in the sunlight and ingest normal food; they only have immortality and blood-thirst). The most powerful Type 1 at the time is named Vampire King, although he doesn't actually have any royal power over other vampires; it's just the vampire with most strong powers.

Now that I introduced the universe a little bit, let me introduce you to the main characters...

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AVISO: Las fotografías son una imagen aproximada, y no exacta, del personaje. Son imágenes encontradas en Google, y no reflejan el aspecto real del personaje sino una aproximación a la imagen que yo como escritor imaginé.

WARNING: The photos are an approximate image of the character - not the exact appearance. They're pictures I found on Google Images, and they don't represent the actual character, but an approximation to the physical appearance that I, as a writer, imagined for them.

TYLER D.
Un cazador de vampiros. De historia tan enigmática como apasionante, Tyler es un hombre oscuro y misterioso. Es misántropo, sociópata, extremadamente cruel y sin esperanzas; pero es calculador, posee una inteligencia brillante superior a algunas de las mentes más respetadas en cualquier campo, y sorprendentes aptitudes físicas y mentales para el combate. Es, además, el mayor cazador de vampiros que ha conocido la Historia, aunque él rechaza ese título, considerando que "ganarse la vida con la muerte no es ser bueno, ya no digamos ser el mejor".
A vampire slayer. With an equally mysterious and fascinating background, Tyler is a dark, mysterious man. He's a mysanthrope, sociopath, extremely cruel and lacks of any hope; but he is calculating, has an extremely brilliant intelligence even superior to some of the most respected experts in every field, and extraordinary abilities for combat, both physical and mental. He's also the best vampire hunter in History, although he denies that title, claiming that "living out of taking lives isn't being good, let alone being 'the best'".

MONIQUE AUXILE.
Inspectora de policía y Conocedora de Signos. Mexicana de padres colombianos, presenció el asesinato de sus padres a los 12 años. Emigró a los Estados Unidos, donde se nacionalizó y entró en la policía. Conoció a Winston Wolff y fue su amante durante un breve periodo. Wolff le enseñó todo acerca del mundo oculto. Entre los dos crearon la DAESU [División de Actividad Extramundana y Seguridad del Ultramundo], una división encubierta de la Policía encargada de lo paranormal, y ella continuó tras la muerte de Wolff. Es una de las más expertas Conocedoras del mundo, y es conocida entre las criaturas por su tenacidad, dedicación y métodos poco ortodoxos.
Police detective and Sign Knower. Mexican with Colombian parents, she witnessed the murder of her parents when she was 12. She emigrated to the USA, where she got her citizenship and entered the police. She met Winston Wolff and was his lover for a brief time. Wolff taught her everything about the occult. The two of them created the USPAD [Underworld Security and Paranormal Activity Division], a secret Police division to deal with paranormal activity, and she continued to manage it after Wolff's death. She's one of the best Knowers in the worls, and she's known among the creatures for her tenacity, dedication and unorthodox methods.

WINSTON WOLFF
(conocido tambien como "El Perro de Van Helsing")
(a.k.a. "The Hound of Van Helsing")
Inspector de policía y licántropo. De jóven se presentó como cobaya humana para experimentos científicos de índole paranormal, y acabó siendo el primer hombre-lobo inteligente de la Historia (durante su fase animal conserva el raciocinio, aunque sigue teniendo algo de instinto). Conoció a Monique Auxile y fue su mentor. Conocido y temido entre los vampiros, en su forma animal era cruel con ellos y los cazaba y torturaba sin compasión. Mató a Versailles, el IV Rey Vampiro. Años más tarde, fue asesinado por dos vampiros en defensa propia.
Police detective and lycan. When he was young he was voluntary for scientific experiments with paranormal elements, and he ended up being the first sentient werewolf in History (while in animal form he's still rational, although he still has some animal instinct). He met Monique Auxile and was her mentor. Known and feared among vampires, in his animal form he was cruel with them, and he hunted and tortured them without mercy. He killed Versailles, the Fourth Vampire King. Years later, he was murdered by two vampires who acted on self defense.

LUCILLE KING.
V Reina Vampira. Era una prostituta a la que Versailles, el anterior Rey Vampiro, tomó como esposa. Al descubrir el destino de las anteriores esposas del Rey, le traicionó e hizo que Winston Wolff le matara. Desde entonces, irónicamente, vive una tórrida relación sexual con Tyler D. Es despreciada entre los vampiros por su trabajo en su vida mortal y por su relación con el cruel cazador, así como por haber traicionado a alguien de su especie.
Fifth Vampire Queen. She was a prostitute, until Versailles, the previous Vampire King, took her as a wife. When she found out about the fate of the previous wives of the King, she betrayed him and made Winston Wolff kill him. Since that moment, ironically, she's having a mostly sexual affair with Tyler D. She's dishonored by vampires because of her mortal life job and her relationship with the cruel hunter, aside from having betrayed another fellow vampire.
 
VERSAILLES.
(de verdadero nombre Louis-Armand de l'Êtat)
(real name Louis-Armand de l'Êtat)
IV Rey Vampiro. Nacido en el seno de una familia noble de las colonias en el siglo XVIII, Versailles fue conocido desde el principio por su excentricidad y crueldad hacia humanos y vampiros por igual. Misógino convencido, tomó múltiples esposas con el fin de que alguna fuera su sucesora, pero se cansaba de ellas a los pocos años y las mataba con sus propias manos. Gustaba de torturar humanos en una mazmorra y vestir ropas barrocas, incluso en la actualidad. Pensaba en el vampirismo como un divertimento y estaba orgulloso de su condición. Fue asesinado brutalmente por Winston Wolff, traicionado por su última esposa, Lucille King.
Fourth Vampire King. Born in a noble French family in the American colonies in the 18th century, Versailles was known from the very beginning for his excentricity and cruelty towards both humans and vampires. A convinced mysoginist, he took many wives, hoping one of them would be his heir, but he grew tired after a few years and killed them with his own hands. He liked to torture humans in a dungeon and dress up with baroque clothes, even in the 20th century. He thought vampirism was a fun thing and he was proud of his condition. He was brutally killed by Winston Wolff, and betrayed by his last wife, Lucille King.

CUERVO / CROWE.
Demonio y sacerdote satánico. Es el guardián de una de las Puertas del Infierno, camuflada en un templo satánico, donde viven él y Tyler D. Nada se sabe de su pasado. Enseñó a Tyler muchas cosas de las que ahora sabe por encargo expreso de Lucifer. En su forma humana es un ser andrógino que habla con un "delicioso" acento británico. En su forma diabólica (foto) posee poderes incomparables a ninguna otra criatura conocida hasta la fecha. Su condición demoníaca esconde su increíble sabiduría y una filosofía vital estoica.
Demon and Satanic priest. He's the guardian of one of the Gates of Hell, hidden in a satanic temple where he and Tyler D live. Nothing's known of his past. He taught Tyler many of the things he now knows, by Lucifer's command. In his human form he's an androgyn being that speaks with a "soft" British accent. In his demonic form (picture) he is more powerful than any creature known to this days. His demonic condition masks a vast sapience and stoic philosophycal way of life.
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DIBUJOS // ARTWORK:
· "Tyler D" by Diego Gualoto.
· "Versailles" by Scy.
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Vampire Society by Juan Rivera is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
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