sábado, 25 de agosto de 2012

V.S.: "Niños de la tumba" // "Children of the grave" (12)

Increíble pero cierto: he logrado traducir el capítulo nuevo en muy poco tiempo.
He de advertiros que este capítulo puede resultar confuso para algunos. Así que si sois de "leer por encima" y saltaros lineas, os recomiendo no hacerlo si queréis entender totalmente este capítulo. Si aún así seguís con dudas, comentad en esta entrada y os las resolveré, libre de "spoilers".
En este capítulo (como el anterior, es una sola escena, pero esta es más extensa) nos centramos en Tyler. Recordemos: Monique le dejó en el puente, y antes de eso interrogó a un vampiro por los planos de la mansión Versailles.
Que lo disfrutéis.

I still can't believe it: I've managed to translate this entire new chapter in a very little time.
I have to warn you, this chapter might be somewhat confusing for some of you. So if you're the "skip some lines in the text-heavy paragraphs" kind of reader, I would tell you not to do that if you want this chapter to make sense. However, if you still find this chapter confusing, post a comment below and I'll explain it to you spoiler-free.
This chapter (which, like the previous one, is just one scene, albeit longer) is focused on Tyler. So, if you remember, Monique left him at the bridge, and before that he asked a vampire about the Versailles mansion blueprints.
Enjoy it!

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             Tyler abrió la ventana de la casa del anticuario sin esfuerzo, ya que el postigo no estaba cerrado. Sin duda algo raro para alguien que colecciona objetos con un valor total varias veces superior al de su propia casa, aunque a Tyler eso le daba igual; gracias al descuido del anciano podía entrar en su casa sin problemas.
            La ventana daba a la cocina. El sitio estaba desorganizado, aunque no mucho. Tyler pisó con cuidado, procurando no hacer ruido para no alarmar al anticuario. Inspeccionó la cocina y no encontró nada.
            Salió al salón principal. Allí no había nada que pudiera interesarle en ese momento, sólo valiosas antigüedades: muebles de caoba, xilografías, grabados, candiles de aceite, algunas obras de arte, libros de encuadernación rústica, un viejo violín, un laúd, un pequeño clavicordio, un telégrafo, un gramófono…
            Tyler dejó de inspeccionar las antigüedades, y comenzó a subir la escalera al segundo piso lentamente. La madera de los escalones se quejó bajo su peso, lo que obligó a Tyler a detenerse varias veces. El silencio era intenso.
            Demasiado para un hombre dormido.
            Eso significaba que, o el anciano señor Saul Wallace tenía un sueño pesado, o que la casa estaba vacía. Y en una ciudad en la que una casa vacía podía deberse a unas vacaciones o una mudanza con la misma probabilidad que la muerte de los ocupantes, uno nunca sabe qué esperar.
            Tyler llegó al final de la escalera. El silencio era tan denso que se podía cortar. Con un cuidado extremo, Tyler se dirigió a la primera puerta que encontró. Puso la mano en el pomo de la puerta y abrió de golpe.
            Dentro, una cama deshecha, un armario abierto y un pijama arrugado en el suelo. Pero ni rastro del anciano.
            Tyler pensó que todo aquello olía a chamusquina de lejos, pero aún así siguió investigando. Se dirigió hacia la segunda habitación y abrió descuidadamente.
            Un disparo de escopeta atravesó la madera de la puerta, a pocos centímetros de su cabeza.
            -¡Joder! – dijo Tyler.
            Agachado, abrió del todo la puerta. Una escopeta de perdigones colocada sobre unos estantes apuntaba directamente a la puerta, con los cañones humeantes y una cuerda de piano atada al gatillo y conectada a la puerta. La trampa mortal más vieja del mundo, y Tyler había estado a punto de ser una víctima más.
            Tyler se asomó para ver qué quería proteger el anciano con tanto ahínco. Se quedó de piedra.
            Armas.
            Espadas del ejército confederado, un revolver Colt de los primeros que se fabricaron, mosquetes de chispa, pistolas de pólvora, trabucos, rifles, katanas japonesas, mazas, hachas de guerra, un arco, dos subfusiles alemanes, cuatro Smith & Wesson, nunchakus, machetes Bowie…
            Y una ballesta que brillaba por su ausencia.
            Tyler salió de allí con cuidado y siguió probando por todo el segundo piso. Dedujo que definitivamente la casa estaba vacía, ya que nadie se alarmó por el sonoro disparo de la escopeta. Minutos después, Tyler decidió que subir al segundo piso había sido una pérdida de tiempo.
            Bajó de nuevo al primer piso y continuó probando puertas hasta dar con la que conducía al sótano. La escalera estaba a oscuras y el ambiente era muy húmedo, con lo que la madera de la escalera, si no se rompía, al menos se quejaría mucho al pisarla. La bombilla estaba rota, así que Tyler decidió volver a la cocina, coger cerillas, ir al salón, coger un candil de aceite encenderlo y llevárselo al sótano.
            Tyler bajó las escaleras con un cuidado extremo, atento a sus pies para no dar el más mínimo paso en falso. La frágil y humedecida madera de los escalones crujía mucho bajo su peso, amenazando con romperse al menor movimiento brusco, hacerle caer, tirar el candil y prenderle fuego a todo.
            Pero no ocurrió, y Tyler suspiró aliviado al llegar al final de la escalera sin problemas mayores.
            -Hola, Tyler – dijo una voz.
            Saul Wallace estaba muerto.
            El sótano estaba repleto de instrumentos de tortura antiguos, la mayoría de la Inquisición Española. El anciano estaba sujeto a un garrote vil, vestido con un hábito de monje de color marrón. Tenía el rostro desencajado, producto de la asfixia.
            Y a su lado, el desconocido de la alcantarilla, con un maletín en una mano y un tubo de cartón para planos en la otra.
            -Otra vez usted – dijo Tyler –. ¿No le bastaba con incordiarme con sus jueguecitos, que ha tenido que matar a un inocente?
            -Oh, Tyler, se equivoca completamente – dijo el desconocido, sonriendo con tranquilidad –. Este hombre no es en absoluto inocente.
            -Vaya, ¿qué ha hecho?
            -Bueno, vale, me ha pillado. Sí, era inocente, pero se encontraba entre los planos y yo. Por fortuna he llegado antes que usted.
            -Yo no mato gente.
            -Mentiroso.
            -Eso fue hace mucho tiempo – dijo Tyler, con un matiz de rabia en la voz.
            -Sin embargo mató usted a esa persona – dijo el desconocido, su voz suave como la seda –. Un inocente. Un médico excelente que hizo todo lo que pudo para salvar la vida de su hermanastra. Usted le estranguló con sus propias manos, motivado por la rabia y el dolor. A un buen hombre cuyo único pecado fue no poder salvar la vida de una drogadicta.
            -No se atreva a insultar la memoria de Juliet de esa manera – dijo Tyler, con furia contenida en la voz.
            -Yo me atengo a los hechos, Tyler, nunca miento – dijo el desconocido, sonriendo ampliamente –. Bueno, en realidad sí, miento, lo hago con frecuencia, y muy bien, por cierto, pero en este caso no lo hago.
            -Esto no tiene nada que ver con mi hermana.
            -Hermanastra – corrigió el extraño.
            -No tiente a la suerte…
            -Relájese, Tyler. Juliet era un semiángel, subió al paraíso al morir, está en un lugar mejor que es lo que usted siempre deseó para ella. En cambio, usted es un iluso que cree poder cambiar su destino. Tiene en su sangre el código del Mal, su destino es ir al Infierno para servir a Lucifer.
            -Yo sirvo a Lucifer, cazando vampiros. Ese era el trato – dijo Tyler.
            -Vale, sí… El jefe no quiere que la cosa se salga de madre, y por eso estamos los dos aquí.
            Tyler le miró sin comprender, a través de la tenue luz que proyectaba la llama del candil.
            -Usted sabe tan bien como yo que el Señor de las Tinieblas, por muy maligno que sea, tiene un inquebrantable sentido de la justicia – explicó el extraño.
            -Sí, ya sé… Si deja que los vampiros proliferen no quedarán almas puras y por eso existimos los cazadores, ya me han contado esa historia.
            -Sí, pero los Reyes Vampiros son la excepción, amigo – dijo el desconocido.
            -¿Qué?
            -Siempre debe haber un Rey. Y el castigo por matar a un Rey es la condenación plenaria e inmediata.
            -Arrastrado al Infierno en cuerpo y alma – dijo Tyler –. ¡Van Helsing!
            -Correcto.
            -Entonces Lucifer…
            -No ha cambiado de opinión con respecto a los Reyes. Quiere controlar a la población menor, pero los Reyes son sagrados.
            -¿Por qué no se me informó? ¿Por qué Cuervo no me dijo nada?
            -Lo que el Guardián de las Puertas sabe es muy limitado, Tyler. Cuervo desconocía ese detalle. Yo intento protegerle; a fin de cuentas usted es humano, y si mata a Versailles no nos quedará otra que arrastrarle irrevocablemente al Averno, en cuerpo y alma.
            -Usted… ¿Quién demonios es usted?
            El extraño sonrió de nuevo.
            -Todo a su debido tiempo, Tyler – respondió.
            El tipo abrió su maletín. Dentro se encontraba la ballesta que faltaba de la habitación, en perfectas condiciones.
            -Es un arma muy poco común, ¿no le parece? – dijo el extraño, sonriendo como una hiena –. Creo que me la quedaré como fianza… Para complicarle la vida un poco más si intenta salirse otra vez del guión. No creo que al señor Wallace le importe mucho, ¿verdad?
            El hombre puso la mano sobre la cabeza del difunto anticuario y la movió hacia los lados, haciéndole negar. Las vértebras rotas de su cuello sonaron con cada movimiento.
            -Eso creía yo – dijo el extraño.
            Entonces, de improviso, el tipo lanzó con virulencia el tubo con los planos hacia Tyler, golpeándole en la mano. Por acto reflejo, Tyler soltó el candil, que se rompió al caer, iniciando un fuego rápidamente. Lo primero en consumirse fue el tubo. Tyler saltó para evitar quemarse las piernas, cayéndose de espaldas sobre las escaleras y rompiendo cinco o seis escalones, destruyendo así la única vía de salida.
            -Ups – dijo el desconocido, con una risita –. Culpa mía. Parece que no hay salida, ¿verdad?
            Tyler agarró un martillo que había por cerca y lo lanzó con todas sus fuerzas hacia una tubería de agua que pasaba justo por encima del fuego. La cañería se rompió y el agua salió con fuerza, extinguiendo el fuego antes de que se extendiera.
            El desconocido se echó a reír.
            -Maldita sea, Tyler, he de reconocer que es usted un tipo endiabladamente listo.
            -No sé si seré listo o no, pero sí lo suficiente como para darme cuenta de que se lo ha estado inventando todo sobre la marcha.
            El extraño se echó a reír con fuertes carcajadas.
            -¡Madre mía! Es usted un lince… Pero admita que se lo ha creído por un momento.
            -Tenía razón, es un mentiroso de talento excepcional. A ver si puede convencerme de que no le envíe de vuelta al Infierno. Y no dude que lo haré si no me dice cómo se llama. Ahora.
            El tipo volvió a sonreír, esta vez con cordialidad.
            -Es lo justo – dijo el extraño –. Mi nombre es Wordsmith. Soy el abogado del Diablo.
            Y desapareció entre el humo.

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            Tyler easily opened the window to the antiquarian’s house, since it wasn’t locked. It was weird, coming from a man who collects stuff several times worth the price of his own house, though Tyler didn’t care about that – thanks to the old man’s mistake, he could break into the house with no problem.
            The window led to the kitchen. The place was messy, but not too much. Tyler walked carefully, trying not to make a noise in order not to alarm the antiquarian. He inspected the kitchen and found nothing.
            He went to the main hall. There was nothing there that could catch his eye, only expensive antiques: Mahogany wood furniture, woodcuts, engravings, oil lamps, several art pieces, handmade books, an old fiddle, a lute, a small harpsichord, a telegraph, a gramophone…
            Tyler stopped inspecting the antiques and started going upstairs slowly. The wood steps squeaked under his weight, which made Tyler stop several times. The silence was intense.
            Maybe too much for a sleeping man.
            This meant that, either old Saul Wallace was a heavy sleeper, or there was nobody at home. And in a city where an empty house could mean vacation or moving out with the same chance of meaning the death of the owner, you don’t know what to expect.
            Tyler reached the end of the stairway. The silence was so heavy you could cut it with a knife. Extremely careful, Tyler headed to the first door he found. He put his hand on the knob and opened abruptly.
            In the room were an untidy bed and a used pajama on the floor, but no sign of the old man.
            Tyler thought something was rotten in Denmark, yet continued investigating. He headed to the second door and opened carelessly.
            A gunshot went through the door, few inches away from his face.
            “Holy shit!” Tyler said.
            Ducking, he opened the door. A double barrel shotgun was on a shelf, aimed for the door, the barrels smoking and a piano string tied to the trigger, connected to the door knob. The oldest lethal booby trap in the world and Tyler had almost been added to the casualty list.
            Tyler peeped in order to see what the old man was protecting so fiercely. He froze on the spot.
            Weapons.
            Confederate Army swords, a first-model Colt revolver, muskets, pistols, rifles, Japanese katanas, morning stars, a bow, two Nazi machine guns, four Smith & Wesson, nunchakus, Bowie knives…
            And a crossbow that just wasn’t there.
            Tyler went out of there carefully and continued looking on the second floor. He figured that the house was definitely empty, since nobody reacted to the loud gunshot. Minutes later, Tyler decided that looking in the second floor was a waste of time.
            He went downstairs to the ground floor again, and tried to open different doors until he found the one that got him to the basement. The stairway was dark and the atmosphere was very humid, so, if the wood steps didn’t break, at least they would squeak soundly when stepping on them. The light bulb was smashed, so Tyler went back to the kitchen, took a pack of matches, went to the living room, took an oil lamp, lit it and started to go downstairs.
            Tyler walked very carefully, watching his feet in order not to step on the wrong place. The humid, fragile wood squeaked loudly under his feet, threatening to break if he wasn’t careful, make him fall and drop the lamp and set everything on fire.
            Luckily it didn’t happen. Tyler sighed in relief when he finally reached the bottom of the stairway with no big trouble.
            “Hello, Tyler”, a voice said.
            Saul Wallace was dead.
            The basement was full of ancient torture instruments, many of them from the Spanish Inquisition. The old man was tied to a garrote, dressed in a brown monk habit. His face was that of a ghost, due to asphyxiation.
            Beside him, the mysterious man he encountered on the sewer, with a briefcase in his hand and a cardboard blueprint tube in the other.
            “You again”, Tyler said. “You didn’t have enough with your tricks; you had to kill an innocent, right?”
            “Oh, Tyler, you’re completely wrong”, the man said, smiling in a calm demeanor. “This man was in no way innocent”
            “Alright, what did he do?”
            “OK, you got me there. Yes, he was innocent, but he was between me and the blueprints. Luckily I arrived before you did!”
            “I don’t kill people”
            “Liar, liar…”
            “That was a long time ago…” Tyler said, with a slight bit of anger in his voice.
            “Nevertheless, you killed that man”, the mysterious man said, his voice soft as silk. “An innocent. A brilliant doctor who did all he could to save your stepsister’s life. You strangled him with your bare hands, driven by your pain and sorrow. A good man whose only sin was being unable to save the life of a junkie”
            “Don’t you dare to insult Juliet’s memory in such a manner”, Tyler said, his voice filled with anger.
            “I only say it the way it was, Tyler, I am no liar”, the man said, smiling broadly. “Well, yes I am, I lie very often, and I’m really good at that, by the way, but in this case I’m not lying”
            “This has nothing to do with my sister”
            “Stepsister”, the stranger said.
            “Don’t tempt me…”
            “Relax, Tyler. Juliet was a semi-angel; she went to Heaven when she died. She’s in a better place now, which is what you always wanted for her. However, you’re a poor man who thinks he can change his destiny. You have the Evil code running through your veins, your fate is to go to Hell when you die and serve Lucifer”
            “I serve Lucifer hunting vampires. That was the deal”, Tyler said.
            “Yeah, well, the boss doesn’t want the shit to hit the fan, and that’s why we both are here”
            Tyler gave him an unknowing look through the light from the oil lamp.
            “You know as well as I do that the Prince of Darkness, as evil as he might be, has an unbreakable sense of what’s fair”, the stranger said.
            “Yeah, I know… If he lets vampires expand, soon there won’t be a pure soul in the world, and that’s why hunters exist, I’ve been told that story before”
            “Yes, but Vampire Kings are the only exception, my friend”, the stranger said.
            “What?”
            “There always has to be a King. And the punishment for killing a King is plenary, absolute condemnation”
            “Dragged to Hell in body and soul”, Tyler said. “Van Helsing!”
            “That’s right”
            “In that case Lucifer…”
            “He hasn’t changed his mind about the Kings. He wants to control the minor population, but Kings are sacred”
            “Why wasn’t I told? Why didn’t Crowe tell me about this?”
            “What a doorkeeper knows is limited, Tyler. Crowe was unaware of that detail. I’m trying to protect you. You’re human, and if you kill Versailles we won’t have other choice but to drag your body and soul to Hell for ever and ever”
            “You… Who the hell are you?”
            The stranger smiled again.
            “Easy, Tyler, everything has a time…” he replied.
            The man opened his briefcase. In it was the crossbow that was missing from the room upstairs, in a perfect condition.
            “It’s a very uncommon weapon, don’t you think?” the stranger said, smiling like a hyena. “I think I’m keeping it as a bond… Just to make it hard for you in case you go rogue again. I don’t think Mr. Wallace here will mind, do you?”
            The man placed his hand on the head of the dead antiquarian and shook the old man’s head no. The broken vertebrae on his neck sounded with each movement.
            “So I thought!” the stranger said.
            Then, suddenly, the man threw the blueprint tube to Tyler, hitting his hand. In a reflex, Tyler’s hand released his grip on the oil lamp. The lamp fell and broke, quickly setting the floor on fire. The first thing to burn was the blueprint tube. Tyler jumped backwards to avoid burning himself, falling down onto the stairs and breaking five or six steps, thus destroying the only way out.
            “Oops”, the stranger said, giggling. “My bad. Looks like we’re trapped now, aren’t we?”
            Tyler took a hammer from nearby and threw it with all his might to a water pipe just above the fire. The pipe broke, and pressured water shot out onto the fire, extinguishing it before it expanded.
            The stranger burst out in laughter.
            “Dammit, I have to admit you’re a pretty smart cat, Tyler”
            “I don’t know if I’m a smart cat or not, but I’m wise enough to realize that you’ve been ad-libbing a fucking lie”
            The stranger laughed even louder.
            “Heavens to Betsy! You’re brilliant… You have to admit you bought it even if it was just for a minute”
            “You were right. You’re an incredibly talented liar. Now try and convince me not to throw your ass back to Hell. And rest assured I’ll do it if you don’t tell me your name, right now”
            The man smiled again, this time cordially.
            “Fair enough”, the stranger said. “My name is Wordsmith. I’m the Devil’s advocate”
            And he vanished in the smoke.

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Para cualquier duda o pregunta, por favor comentad en la entrada.

Any questions, please post them in a comment below.
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jueves, 23 de agosto de 2012

V.S.: "Niños de la tumba" // "Children of the grave" (11)

¡Y por fin un nuevo capítulo!
Disculpad la tardanza, estos últimos días he estado muy ocupado con cosas de la universidad y la traducción se ha demorado un poco.
Os fijaréis que este capítulo es mucho más corto de lo normal. Es porque la escena siguiente es muy extensa, y si las hubiera presentado juntas hubiera sido mucha más información, una entrada mucho más larga, y sobre todo hubiera tardado más en traducirlo. De modo que aquí tenéis una escena más, mientras traduzco la siguiente (que es MUY larga).
Dicho esto, ¡disfrutad!

A new chapter, finally!
Excuse the delay, these last days I've been really busy with university stuff, and translation had been a little "late".
You'll see that this chapter is way shorter than usual. This is because the next scene is very extense, and in case I had put this scene and the next together in one chapter, there would have been a lot more of information, a really long blog entry and, last but not least, it would've taken more time to translate. So here's one scene, while I translate the next one (which is VERY long).
That being said, enjoy!

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            Lucille abrió la puerta de la mansión Versailles y dejó que Abby entrara. La muchacha tenía en el rostro una expresión de auténtico pánico. Estaba taciturna, afligida y ausente.
            Había matado por primera vez.
            -Manchas… Manchas rojas – murmuraba.
            Lucille se puso frente a ella, intentando hacer que la mirara a los ojos. Pero los ojos de Abby seguían puestos en el infinito, y su mente en alguna otra parte.
            -Cielo, mírame – dijo Lucille, sin éxito.
            -Mi pelo y mis manos se han manchado – murmuró Abby.
            No le faltaba razón. La mitad de su otrora inmaculado cabello rubio estaba cubierto de sangre, pegajoso y bermejo. Sus manos, por otro lado, estaban impolutas. Pero la mancha de sangre de sus manos no era física.
            -Abby, cariño, por favor, reacciona – dijo Lucille –. Si Louis te ve así va…
            -Louis va a pensar que la niña ha hecho bien sus deberes – tronó la voz de Versailles a su espalda.
            Lucille se incorporó poco a poco, sin darse la vuelta por puro miedo.
            -Vamos, Lucille, este tipo de comportamiento es normal en una neófita como Abigail – dijo Versailles, en un tono que intentaba ser comprensivo pero que no dejaba de dar miedo –. Tú te sentiste igual cuando mataste al proxeneta que antes era tu dueño. Lo recuerdo como si hubiera acontecido ayer.
            Lucille notó crecer un nudo en su garganta.
            -Ma petite chéri, ¿has matado a alguien esta noche?
            Abby seguía sin reaccionar.
            -C’est bon – dijo el Rey, sonriendo de oreja a oreja –. Con el tiempo aprenderás a matar con frialdad. Ahora ve a la cama y descansa, debes estar agotada.
            -Descansar – murmuró Abby –. Limpiar las manchas y descansar.
            Abby se retiró hacia el lavabo. En cuanto Versailles la perdió de vista, y sin perder ni un solo segundo, golpeó a Lucille con su bastón en la cara, tan fuerte que ésta cayó al suelo.
            -¡Puta! – gritó Versailles –. ¡Te dije que la llevaras a cazar!
            Versailles continuó golpeando a Lucille, con su bastón y con las piernas.
            -¡Eres una puta! No vales ni la mitad de lo que un cliente te pagaba por usar tu estúpido cuerpo. ¡No vales nada!
            Lucille se quejaba por los golpes, pero los insultos del Rey no le hacían menos daño.
            -¡Te dije que llevaras a la niña a cazar, no que la llevaras a un local para cobardes!
            -¡La he llevado a cazar!
            -La llevaste a cazar después de arrastrarla a ese antro lleno de vampiros de segunda que no tienen valor para matar por sí mismos. ¡Y eso no está bien!
            Versailles continuó golpeándola sin piedad.
             -¡Para! – dijo Abby, que acababa de ver la escena.
            Versailles se detuvo y miró hacia atrás. Abby, que aún no se había lavado, estaba en la escalera principal, alarmada.
            -Abby, pequeña – dijo Versailles –. Aún no te has lavado…
            -Ella no tiene la culpa – interrumpió Abby –. Yo insistí en que me llevara.
            Versailles se quedó unos segundos mirando a su nueva aprendiz fijamente, con una sonrisa de mentira en los labios y furia en los ojos.
            -¿Es eso así? – dijo Versailles.
            Abby asintió con la cabeza.
            -Oh, bueno… En ese caso debería castigar a Lucille por no cumplir con su obligación, ¿verdad? – dijo Versailles, golpeando otra vez a Lucille con su bastón.
            -¡No! – dijo Abby –. Por favor…
            Esto detuvo a Versailles unos segundos.
            -Tú no te muevas de ahí, puta; no he terminado contigo – le dijo Versailles a Lucille, antes de volverse de nuevo a Abby –. ¿Qué te sucede, querida?
            -Ella no tiene la culpa – dijo Abby –. Yo le dije que no quería que me enseñara a matar…
            -Bueno, pequeña… Un desliz lo puede tener cualquiera – dijo Versailles, fingiendo comprensión –. Pero esto tiene que servirte para no volver a hacer algo así, ¿de acuerdo? O si no, tendré que hacer algo que no quiero hacer.
            -De acuerdo.
            Versailles le dio un beso en la frente.
            -Anda, ve a descansar – dijo Versailles –. Te lo has ganado.
            Abby obedeció y se retiró. Versailles se volvió hacia Lucille, sus ojos fríos como el hielo otra vez, mientras desenvainaba su cuchillo de plata.
            -No… – dijo Lucille, aterrada.
            -¡Cállate, zorra! – gritó Versailles –. Te voy a dar tu merecido de una vez.
            Sin inmutarse, Versailles agarró a Lucille del brazo. Lucille trató de luchar, pero el Rey era más fuerte que ella. Poniendo un pie sobre la espalda de Lucille, y apretando el torso de la mujer contra el suelo, Versailles le dislocó el brazo derecho, y con el puñal le grabó una cruz en la piel. No le importaba lo desgarradores que pudieran ser los gritos de su mujer. La cicatriz de la plata en la piel de un vampiro se queda de por vida y nunca deja de doler.
            -La próxima vez que desobedezcas una orden, la siguiente cruz será a tamaño real, cortada en punta y metida por tu coño de zorra hasta que te salga por la boca – dijo Versailles –. ¿Ha quedado claro?
            Lucille no respondió. Sólo lloraba desconsolada.
            -Lo tomaré como un “sí” – dijo el Rey.
            Versailles le sacudió una última patada en la espalda y la dejó tirada en el suelo mientras se marchaba.
            -Por cierto… Mañana yo me llevaré a Abigail a cazar – dijo Versailles, sin volverse para mirarla –. Y tú no puedes salir.

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            Lucille opened the front door to Versailles’ mansion and let Abby in. The little girl had a pure panic look on her face. She was taciturn, distressed, absent.
            She had killed for the very first time.
            “Stains… Red stains…” she muttered.
            Lucille squatted in front of her, trying to make the girl look at her. But Abby’s eyes were still focused on infinity, and her mind lost somewhere.
            “Sweetheart, look at me”, Lucille said, to no avail.
            “My hair and my hands are dirty”, Abby muttered absentmindedly.
            She wasn’t wrong. The lower half of her otherwise immaculate hair was drenched in blood, sticky and crimson. Her hands, however, were clean, but the dirt she meant wasn’t physical.
            “Abby, honey, please react”, Lucille said. “If Louis sees you this way…”
            “Louis will think that the little girl has done well at school”, Versailles’ voice thundered behind her.
            Lucille got up slowly, not turning around to face him due to pure horror.
            “Lucille, come on, this kind of behavior is quite normal in a neophyte like Abigail”, Versailles said, in a voice that intended to be understanding but was instead scary. “You felt the same way when you murdered that procurer that used to be your owner. I remember it crystal clear, like it happened yesterday”
            Lucille felt a lump on her throat growing.
            Ma petite chéri, have you killed somebody tonight?”
            Abby was still not reacting.
            C’est bon”, the King said, smiling broadly. “Some time from now you will learn to kill mercilessly. Now go to your bedroom and rest, you must be exhausted”
            “Rest”, Abby muttered. “Clean the stains and rest”
            Abby went to the bathroom. As soon as Versailles lost sight of her, without a split second of doubt, he hit Lucille in the face with his cane, so hard that she fell down to the floor.
            “You bitch!” Versailles yelled. “I told you to take her hunting!”
            Versailles continued to beat Lucille up, with his cane and his legs.
            “You are a filthy whore! You are not worth half of what a client paid to use your stupid body. You are worth nothing!”
            Lucille whimpered for the hits, but the insults of the King weren’t less painful.
            “I told you to take her hunting, not to take her to a club for cowards!”
            “I took her hunting!”
            “After dragging her to that filthy hole full of second-class vampires who don’t have the guts to kill for themselves, and that is not good!”
            Versailles kept beating her, mercilessly.
            “Stop!” Abby, who had just seen the scene, said.
            Versailles stopped and looked back. Abby, who hadn’t washed herself yet, was in the main stairway, alarmed.
            “Abby, kid”, Versailles said. “You haven’t washed…”
            “It’s not her fault”, Abby cut him off. “I insisted her to take me”
            Versailles just stood there for a couple of seconds, staring at his apprentice, with a fake smile on his face and wrath in his eyes.
            “Is it that way?” Versailles asked.
            Abby nodded yes.
            “Oh well, then in such a case I should punish Lucille for not fulfilling her duty, shouldn’t I?” Versailles said, hitting Lucille again with his cane.
            “No!” Abby said. “Please…”
            This stopped Versailles for several seconds.
            “Do not move from there, bitch, I am not done with you yet”, Versailles told Lucille, before turning back to Abby. “What bothers you, dear?”
            “It’s not her fault”, Abby said. “I didn’t want to learn to kill”
            “Oh well, darling… Everybody makes mistakes”, Versailles said, faking mercy. “But this shall teach you not to do this again, all right? Otherwise, I will have to do something that I do not want to do”
            “OK”
            Versailles kissed her forehead.
            “Go rest some”, Versailles said. “You earned it”
            Abby obliged and withdrew again. Versailles turned to Lucille, hi eyes ice cold again, while picking up his silver knife.
            “No…” Lucille said, horrified.
            “Shut up, whore!” Versailles yelled. “I am going to teach you a lesson you will never forget”
            Without hesitation, Versailles took Lucille’s arm. Lucille tried to fight it, but the King was stronger than her. Putting a foot on her back, pressing the woman’s torso against the floor, Versailles dislocated her right arm, and with the knife he carved a cross in her skin. He didn’t mind how bloodcurdling his wife’s cries were. A silver scar stays for life in a vampire’s skin and it always hurts.
            “Next time you disobey an order of mine, the cross will be king-size, sharpened and pushed into your filthy cunt until it comes out of your mouth”, Versailles said. “Am I clear?”
            Lucille didn’t answer. She just cried, heartbroken.
            “I take that as a ‘yes’”, the King said.
            Versailles kicked her back one last time and left her on the ground while leaving.
            “Before I forget… I will take Abigail hunting tomorrow” Versailles said, not even turning to look at her. “And you cannot go out”

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lunes, 6 de agosto de 2012

V.S.: "Niños de la tumba" // "Children of the grave" (10)

Lamento la espera por el nuevo capítulo... La traducción de este me ha llevado bastante tiempo.
Espero que os guste este capítulo. Me iré de viaje durante unos días, intentaré aprovechar para escribir nuevo material. Pero no quería dejaros con el suspense del anterior capítulo, de modo que me he puesto las pilas y ¡aquí está!
Disfrutadlo.

I'm sorry for the waiting... The translation for this chapter has taken me a little longer than expected.
I hope you like this chapter. I'll be out on vacation for a few days, and I'll try to write some new material. But I didn't want to leave you on the last chapter's cliffhanger, so I've worked some and here you go!
Enjoy it.

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            Lucille y Abby salieron del Hell’s Kitchen unos minutos después de que una masa enfurecida tirara a Jackie Lamb, herido e inconsciente, por una ventana, haciéndole aterrizar entre los cubos de basura.
            -Quiero que sepas que esto no ocurre todos los días – dijo Lucille –. No sé qué ha podido pasar.
            -Si tú lo dices… – musitó Abby.
            De pronto, oyeron algo moverse entre bolsas de basura, a su lado. Era Jackie, que había vuelto en sí.
            -Aaaay… – se quejó el pobre policía.
            -Válgame Dios – dijo Lucille, acudiendo en su ayuda –. ¿Se encuentra usted bien?
            -No – dijo Jackie.
            Abby se acercó, quedándose quieta y callada al lado de Lucille.
            -¿Puedes esperar un poco? Termino enseguida – dijo Lucille.
            Abby asintió y esperó en la puerta de servicio.
            -¿Puede levantarse? – preguntó Lucille.
            -No lo sé.
            -¿Recuerda su nombre?
            -Jack Lamb. Jackie.
            -Bien, Jackie. Conozco a una persona que es médico, puedo llevarle con ella para que le cure las heridas.
            -Es muy amable, señorita.
            -Por curiosidad, ¿qué les ha hecho a esos tipos para que le hayan hecho esto?
            Jackie tosió.
            -Soy agente de la DAESU… Intenté hacerles entender que no estaba de servicio, pero no me escucharon…
            -Ya, esos tarugos nunca escuchan nada. ¿Ha dicho DAESU?
            -Sí, señorita... No me pegue más, por favor…
            -No, no… Venga, le ayudaré a levantarse.
            Lucille ayudó a Jackie a ponerse en pie. El pobre ni siquiera podía mantenerse derecho. Lucille hizo una llamada desde su móvil e hizo sentarse a Jackie para esperar a su amigo.
            -Muy amable – dijo Jackie.
            -No tiene importancia, los vampiros debemos ayudarnos para sobrevivir.
            -Gracias de todos modos, um…
            -Lucille. Lucille King.
            -Encantado… Un momento, ¿no es usted la pareja de Versailles?
            Lucille se quedó paralizada, sin saber cómo reaccionar.
            -Había una niña con usted… ¿Dónde está?
            Abby oyó que se referían a ella y acudió, colocándose tímidamente al lado de la mujer. Lucille se levantó y comenzó a alejarse lentamente del policía, sin saber del todo bien si realmente representaba una amenaza.
            -Eh, no se vaya… Sólo quiero ayudarles – dijo Jackie.
            -¿Y cómo pretende hacerlo?
            -Tyler D les está siguiendo la pista. La DAESU estaba investigando la desaparición de Abigail, intentamos que nos ayudara, y ahora Tyler quiere matar a Versailles.
            -Por mí puede hacerlo – murmuró Abby, casi sin pensar.
            -No es tan sencillo, niña – dijo Jackie –. Tyler D es un cazador de vampiros. Os matará a las dos sin inmutarse. Nosotros podemos protegeros.
            -Me gustaría hablar con su superior – dijo Lucille.
            -Puedo arreglarlo… en cuanto su médico me arregle a mí, ¿de acuerdo?
            Lucille y Abby se miraron.
            -Tengo que llevar a la niña a casa antes del amanecer – dijo Lucille –. Mañana por la noche quiero ver a su superior. Les esperaré en el cine de Bava Street a la una y media y negociaremos.
            -Hecho… Y ahora, si me disculpa, voy a desmayarme un poco.
            Jackie se desmayó y el móvil de Lucille volvió a sonar. Su amigo médico.
            -Lucille… Voy a llegar un poco tarde.
            -¿Dónde estás?
            -En la Bala de Plata. Verás… tu querido marido ha estado haciendo de las suyas y aquí mi amigo Larry Larson es uno de los supervivientes. Va a ser una noche bastante larga.
            -¿Qué demonios ha hecho?
            -Te andaba buscando a ti. Pensé que debías saberlo.
            Versailles estaba suelto por ahí. Eso ponía a Abby y a Lucille en una situación bastante precaria. Si se enteraba de que la había llevado a un club en lugar de enseñarla a cazar, podía haber consecuencias muy malas para las dos.
            -De acuerdo… Gracias por avisarme.
            Lucille colgó y se dirigió a la pequeña Abby.
            -Cielo… creo que es hora de que aprendas algo sobre cazar – dijo Lucille –, o Louis nos puede dar caza a las dos.

            Conduciendo de vuelta hacia la comisaría, Monique Auxile vio a Tyler D cruzar la calle. Inmediatamente pisó el freno y bajó la ventanilla.
            -¡Tyler! – dijo Monique.
            Tyler se volvió hacia ella.
            -Inspectora, buenas noches – dijo Tyler –. ¿De servicio?
            -Más o menos.
            -Yo también. ¿Por qué no dejamos de molestarnos mutuamente y nos dejamos trabajar?
            -¿Se dirige a alguna parte?
            -¿Es delito vagar por las calles y matar a todo vampiro que me encuentre?
            -Sólo le he preguntado por si podía dejarle en alguna parte.
            Tyler lo pensó mejor.
            -Acepto a condición de que no me haga preguntas.
            -Es justo. Suba.
            Tyler subió al Land Rover y se puso el cinturón.
            -Déjeme en el puente, por favor – dijo Tyler.
            -No irá a tirarse del puente, ¿verdad? Lo digo porque parece estar muy de moda entre los jóvenes de hoy en día y…
            -No pregunte – dijo Tyler, secamente.
            -Era una simple broma, no una pregunta – dijo Monique, cohibida.
            No volvieron a cruzar palabra hasta que llegaron al puente, diez minutos después.
            -Mi parada – dijo Tyler –. Gracias por el trayecto.
            -De nada… supongo – dijo Monique.
            -La apuesta sigue en pie, inspectora – dijo Tyler –. Dígaselo a Wolff de mi parte. Ahora sólo quedan ocho días. Le sugiero que se prepare un plan de ataque.
            -¿Y usted ya tiene uno?
            Tyler sólo se sonrió, y procedió a bajar del coche, alejándose por el puente sin mirar a la inspectora.
            El teléfono de Monique sonó.
            -Monique Auxile.
            -Inspectora, aquí Jackie Lamb – dijo la voz al otro lado de la línea.
            -¡Jackie! ¿Qué tienes?
            -Varios huesos rotos y Dios sabe qué más.
            Monique asimiló lo que Jackie acababa de decir.
            -Dios mío… ¿Dónde estás?
            -La esquina de la quinta con Carpenter. Es… una larga historia. ¿Puede venir?
            -Voy hacia allá.
            En cuestión de quince minutos Monique había llegado al lugar, un local aparentemente abandonado. Al entrar, encontró una especie de consulta médica. Jackie estaba inconsciente, al lado de un hombre con manchas de sangre por toda la ropa que parecía examinarle.
            -¿Qué ha pasado? – dijo Monique.
            -Entró en Hell’s Kitchen y le dieron una monumental paliza, para resumir – dijo el hombre de la ropa ensangrentada.
            -Entiendo… ¿Y usted es?
            -¡Oh! Disculpe, no me he presentado… Jonathan Sward, médico especializado en vampiros.
            -Monique Auxile, inspectora de policía y agente especial de la DAESU. ¿Usted trabaja aquí, doctor Sward? – preguntó Monique.
            -Sí. Mi hermano Christopher y yo tenemos esta consulta, especializada para tratar a los señores de la noche.
            -Espere… ¿los hermanos Sward? ¿Los autores del libro “La sociedad del Inframundo”?
            El doctor Sward asintió.
            -Su amigo Jackie está bastante grave. Tenía pensado ir al hospital a por algo de material, pero no ha habido tiempo; lo haré cuando el paciente se estabilice.
            -Se lo agradezco, doctor – dijo Monique.
            -Mire, según me ha contado su amigo, estaba en el Hell’s Kitchen buscando información, unos matones le reconocieron y le obligaron a pelear. Venció a uno… él lo cuenta mejor que yo, la verdad. En resumen, la clientela del local se le echó encima y le sacudieron de lo lindo.
            -¿Y cómo se enteró usted?
            -Una amiga le vio en el suelo y me llamó.
            -¿Puedo preguntarle quién?
            -Lucille King. Cuando llegué yo ella ya se había marchado.
            -¿Lucille?
            El doctor asintió. En ese momento Jackie despertó de repente, para sobresalto de ambos.
            -Ha vuelto en sí – dijo el doctor.
            -Jackie, Jackie, soy Monique, ¿qué ha pasado?
            -Ins… Inspectora…
            -Tranquilo, vas a ponerte bien.
            Jackie respiró con esfuerzo.
            -Tengo… buenas… noticias…
            -Shhh… Espera un poco.
            -Inspectora, por favor, hágase a un lado – dijo Sward, con una jeringuilla en la mano.
            -¿Qué es eso?
            -Heroína. Su cuerpo no tolera la morfina y tengo que dormirle para que se estabilice más rápido.
            -¿Heroína? ¿Está chalado?
            -¿Quiere que le cure o no? Déjeme trabajar, por favor.
            Monique se retiró mientras Jackie volvía a sumirse en la inconsciencia.
            -Mire, su amigo me lo ha contado todo por si no llegaba a mañana. ¿Quiere que le ponga al día?
            -Primero quiero que salve a Jackie; es mi mejor agente.
            -Está sedado, no hay peligro.
            -Proceda.
            -Verá, su amigo Jackie entró en Hell’s Kitchen recabando información. Esa parte ya se la he contado. Le tiraron por la ventana, Lucille le encontró y me llamó. Yo estaba ocupado en otro asunto (ya le contaré) y me ocupé de él en cuanto pude. Lo que Jackie me contó después era que Lucille quería verles a ustedes. Quiere encontrarse con usted y con quienquiera que trabajen ustedes en el cine de Bava Street a la una y media.
            -Bien, allí estaremos.
            -¿Sabe acaso para qué quiere verla? – preguntó el doctor.
            -Ni idea. Pero si nos ayuda para el caso, magnífico. Y si es una trampa, siempre estoy preparada para eso.
            -Ahora, mi parte. No creo que Lucille pueda ir mañana a esa cita.
            Monique miró al doctor sin comprender.
            -Mire, yo estaba atendiendo una masacre ocurrida en la Bala de Plata. Versailles ha estado allí y ha causado un auténtico caos en el sitio. Buscaba a Lucille.
            -Creo que no le sigo… – dijo Monique.
            -Versailles sospechaba que Lucille había llevado a su nueva aprendiz a un club en lugar de llevarla a cazar – explicó Sward –. Fue directamente a la Bala de Plata. Ha matado a gran parte de los que no huyeron, y ha dejado pocos supervivientes.
            -Dios mío – susurró Monique.
            -Yo sé que Lucille ha llevado a la aprendiz a Hell’s Kitchen, pero por ahora Versailles no lo sabe. Pero eso no importa, ya que alguien tan radical como Versailles castigará a Lucille basándose sólo en lo que sospecha.
            -¿Cómo lo sabe?
            Sward le dirigió a Monique una mirada sombría.
            -Inspectora, ese tipo ha matado a veintisiete vampiros basándose únicamente en una sospecha. ¿Cree que no haría algo similar con su mujer?

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            Lucille and Abby got out of Hell’s Kitchen club minutes after an enraged mass of people threw an unconscious and beaten Jackie Lamb out the window, making him land on the trash.
            “I want you to know this kind of things usually doesn’t happen”, Lucille said. “I don’t know what happened here tonight”
            “If you say so…” Abby murmured.
            Suddenly, they heard something moving in the trash. It was Jackie, who had awakened.
            “Oooow…” the poor cop whined.
            “Good grief!” Lucille said, rushing to help him. “Are you all right?”
            “Nope”, Jackie said.
            Abby got closer, remaining still and silent beside Lucille.
            “Wait a minute, sweetie, I’ll be done soon”, Lucille said.
            Abby nodded and waited by the back door.
            “Can you stand?” Lucille asked.
            “I dunno”
            “Do you remember your name?”
            “Jack Lamb. Jackie”
            “All right, Jackie. I know a doctor; I can take you with him so he helps you with those bruises”
            “That’s really kind of you, miss”
            “Lemme ask you something, what the hell did you do to those guys to piss them off like that?”
            Jackie coughed.
            “I’m USPAD special agent… I tried to tell them I wasn’t on duty, but they wouldn’t listen…”
            “Yup, those dudes won’t listen to anything… Wait a minute, USPAD?”
            “Yes, miss… Please don’t hit me anymore”
            “No, no… Here, I’ll help you to get up”
            Lucille helped Jackie. The poor man couldn’t even stand straight. Lucille made a call from her cell phone and made Jackie sit down again to wait for their friend.
            “Very kind of you”, Jackie said.
            “Never mind, we vampires must help each other to survive”
            “Thank you anyway, uh…”
            “Lucille. Lucille King”
            “My pleasure… Wait a minute, are you Versailles’ wife?”
            Lucille froze, not knowing how to react.
            “There was a girl with you… Where is she?”
            Abby heard that they were talking about her and just stood beside the woman. Lucille got up and started backing up very slowly, not fully knowing if the cop represented a menace.
            “Hey… Don’t go, I’m trying to help you”, Jackie said.
            “How are you supposed to do it?”
            “Tyler D is following your lead. USPAD was investigating Abigail’s kidnapping and we tried to get his help, but now Tyler wants to kill Versailles”
            “He has my blessing”, Abby murmured, absentmindedly.
            “It’s not that easy, girl!” Jackie said. “Tyler D is a vampire hunter. He’ll kill you both without hesitation. We can protect you”
            “I’d like to talk with your boss”, Lucille said.
            “I can arrange that… after your doctor fixes me, OK?” *
            Lucille and Abby looked at each other.
            “I have to take the child home before dawn”, Lucille said. “Tomorrow night I wanna see your boss. I’ll wait for you in Bava Street cinema at 1:30 and we’ll have a little talk”
            “Done… And now, if you excuse me, I’m gonna pass out a while”
            Jackie passed out and Lucille’s cell phone started ringing. It was her friend.
            “Lucille, I’m gonna arrive there a little late”
            “Where are you?”
            “In the Silver Bullet. See, your beloved husband has dropped by and caused a little mayhem. My buddy Larry Larson here is one of the survivors. It’s gonna be a long night”
            “What the hell did he do?”
            “He was looking for you. I thought you had to know”
            Versailles was on the loose. This meant Abby and Lucille were in a dangerous situation. If he knew that she had taken her to a club instead of teaching her hunting, there could be very bad consequences for both.
            “All right, thanks for telling me”
            Lucille hang up and turned to Abby.
            “Sweetie, I think it’s time for you to learn a little hunting”, Lucille said, “or Louis can hunt both of us down”

            Driving back to the precinct, Monique Auxile saw Tyler D walking down the street. She immediately pulled the brake and opened the window.
            “Tyler!” Monique said.
            Tyler turned to face her.
            “Detective, good night”, Tyler said. “You’re on duty?”
            “More or less”
            “Me too, so why don’t we stop bothering each other and let the other work in peace?”
            “Are you going anywhere?”
            “Is it a crime to roam the streets and kill every vampire I find?”
            “I just asked if I could drop you somewhere”
            Tyler thought better.
            “OK, but don’t you ask me anything”
            “Fair enough. Hop in”
            Tyler got inside the Land Rover and fastened the seatbelt.
            “Take me to the bridge, please”, Tyler said.
            “You ain’t gonna jump off that bridge, are you? ‘Cause it seems to be a trend amongst young people these days…”
            “No questions”, Tyler bluntly said.
            “I wasn’t… asking, just kidding”, Monique said, a little taken aback.
            They didn’t trade a single word until they arrived to the bridge, ten minutes later.
            “This is my stop”, Tyler said. “Thanks for the ride”
            “You’re welcome… I guess”, Monique said.
            “The bet is still running, detective”, Tyler said. “Tell Wolff that I said that. Eight days left. I suggest you prepare a good attack plan”
            “Do you already have one?”
            Tyler just smirked and got out of the car, walking away, crossing the bridge without turning back to look at the detective.
            Monique’s phone rang.
            “Monique Auxile”
            “Detective, Jackie Lamb here”, the voice at the other end said.
            “Jackie! What do you have?”
            “Several fractures and God knows what else”
            Monique skipped a beat to fully understand what Jackie just said.
            “Oh my God, where are you?”
            “Fifth with Carpenter… Long story. Could you please come over?”
            “Going”
            Fifteen minutes later, Monique arrived to the place, an apparently abandoned site. When she got in, she found some sort of medical examination room. Jackie was unconscious, and standing beside him was a man with blood stains all over his clothes, exploring him.
            “What happened?” Monique asked.
            “He went to Hell’s Kitchen and they beat him to high hell, just to summarize it”, said the man with bloody clothes.
            “I see… And you are who?”
            “Oh, excuse me, I didn’t introduce myself… Jonathan Sward, MD, expert in vampire medicine”
            “Monique Auxile, police detective and USPAD special agent. You work here, doctor Sward?” Monique said.
            “Yes. My brother Christopher and I have this medical consulting place, especially created to treat the night-crawlers”
            “Wait… The Sward brothers? You’re the ones who wrote Underworld Society?”
            Doctor Sward nodded yes.
            “Your friend Jackie has severe injuries. I planned to go to the hospital and get some supplies, but I didn’t have time, so I’ll do it as soon as the patient is stable again”
            “Thank you very much, doctor”, Monique said.
            “Look, what your friend here has told me, he was in Hell’s Kitchen, looking for information, some thugs recognized him and forced him to fight. He defeated one… He tells that one better than I do, actually. Anyway, the attendants of the club went berserk and beat him senseless”
            “And how did you find out?”
            “A friend of mine saw him lying on the floor and called me”
            “May I ask you who it was?”
            “Lucille King. When I got there she had left”
            “Lucille?”
            The doctor nodded. Just then Jackie suddenly woke up, scaring both of them for a second.
            “He’s back”, the doctor said.
            “Jackie, Jackie, it’s me, Monique, what happened?”
            “De… Detective…”
            “Easy, boy, you’re gonna be fine”
            Jackie made an effort to breathe in.
            “I… have… news…”
            “Hush… Wait a bit”
            “Detective, please move aside”, Sward said, a syringe in his hand.
            “What’s that?”
            “Heroin. His body can’t stand morphine and I have to dope him if we want him to go back to normal sooner”
            “Heroin? Are you out of your mind?”
            “You want me to cure him or not? Let me work, please”
            Monique moved away while Jackie fell unconscious again.
            “See, your friend here told me the whole deal in case he didn’t make it to tomorrow. You want me to tell you?”
            “First I want you to fix Jackie, he’s my best agent”
            “He’s sedated, you don’t have to worry”
            “Proceed”
            “Well, your Jackie friend went to Hell’s Kitchen looking for info – that part you already know. They tossed him through the window, Lucille found him and she called me. I was busy with another thing – I’ll tell you later – and I got there as soon as I could. What Jackie told me afterwards is that Lucille wanted to speak with you. She wants to meet you and whoever you work with, at Bava Street cinema, half-past-one tomorrow”
            “OK, we will be there”
            “Do you even know what does she want from you?”
            “Not a clue. But if it helps us with this case, that’s great. And if it’s a trap, I’m always ready for that”
            “Now my part. I don’t think Lucille will be able to show up tomorrow”
            Monique looked at the doctor, not understanding.
            “Look, I was helping people in the Silver Bullet club after a bloodbath. Versailles had been there and wreaked havoc. He was looking for Lucille”
            “I think I don’t get you…” Monique said.
            “Versailles thought Lucille had taken his new apprentice to a club instead of teaching her hunting”, Sward explained. “He went straight to the Silver Bullet. He killed many of those who didn’t run away, leaving few survivors”
            “Oh my God”, Monique whispered.
            “I know Lucille has taken the new apprentice to Hell’s Kitchen. Versailles doesn’t know for sure yet, but it doesn’t matter – someone radical like Versailles will punish Lucille only based on a mere suspicion”
            “How do you know?”
            Sward shot Monique a shadowy glare.
            “Detective, that guy has just killed twenty-seven vampires single-handedly, only based in a mere suspicion. You think he won’t do something similar to his wife?”

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Lo sé, me ha quedado un poco largo, pero no he podido acortar la escena de Monique sin cargarme detalles importantes para la trama.

I know, it's a little long, but I couldn't make the Monique scene shorter without erasing important plot details.

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