miércoles, 3 de septiembre de 2014

Jack quiere decir algo

Saludos, seguidores del blog.

Algunos de vosotros habéis estado leyendo mis desvaríos artísticos desde el principio. Otros desde hace nada. En cualquier caso, habéis leído todo lo que tenía que decir al cabo de estos años, y nunca me he cansado de agradecéroslo (no puedo asegurar que viceversa también se cumpla). Habéis aguantado meses sin publicaciones nuevas, otros os habéis cansado de esperar (no os culpo, yo también me hubiera cansado), y otros... bueno, directamente no leyeron.

Todos vosotros habéis hecho un pequeño esfuerzo y habéis dedicado unos minutos a prestar atención a mis historias. Gracias de corazón.

Sin embargo, aquellos que me seguís en Twitter y Facebook (y no os hartais de mi constante diatriba) sabréis que hace tiempo que estoy atravesando un bloqueo creativo, el más prolongado y duro de los que recuerdo haber tenido.

Desde que terminé el primer borrador de la que es mi primera novela, "Niños de la tumba", mi producción ha sido muy escasa: Unos pocos relatos pornográficos (que no publicaré), un guión cinematográfico por encargo (que no puedo publicar por copyright) y un pequeño relato de siete páginas basado en un sueño que tuve (que quizá publique algún día) es en lo que se resume mi producción desde que terminé "Niños de la tumba". Todo el resto ha sido revisión de manuscritos, tareas de clase, adaptaciones a guión de obras literarias propias y ajenas... Realmente ha habido poco en el campo de la creatividad.

Y no es por falta de ideas, realmente. Ideas tengo. Lo que por alguna razón no me sale son las palabras para expresar esas ideas.

Antes he mencionado la revisión de manuscritos. He vuelto a encontrar en mi vieja bolsa de escritor (que algunos ya conocéis de haberme visto en persona) algunos manuscritos de hace algunos años. El resultado fue tan satisfactorio como deprimente: satisfactorio porque vi que tenía un buen material entre las manos, pero deprimente porque fue la confirmación de que la labia, el sentido del humor y el ingenio que tenía hace años... sencillamente ya no están presentes en mi trabajo.

Esto me hizo reflexionar mucho. Hace años, yo era un escritor más preocupado de jugar con todas las posibilidades de las palabras que en contar una buena historia. Y eso era precisamente lo que hacía funcionar mis historias: no era QUÉ contaba, sino CÓMO lo contaba. Y eso se refleja mucho en mis últimos trabajos, que en comparación con mis anteriores trabajos carecen de esa riqueza de palabras.

Concretamente en "Niños de la tumba" empecé a sacrificar ese hábito de retorcer las palabras para crear belleza, en favor de la historia. Si bien es cierto que estoy muy orgulloso de haber creado una narración tan compleja sin que queden cabos sueltos, la elección de palabras era muy sosa en la gran mayoría de ocasiones.

Eso es algo que intentaré corregir en el siguiente borrador de "Niños de la tumba", por cierto, pero continúo con mi reflexión.

Creo que una de las razones por las que he sacrificado la retórica en favor de la historia es porque he empezado a hacer traducciones inversas para el blog, y ya pienso más como un traductor que como un escritor.

Veréis, en más de una ocasión he llegado a descartar conscientemente un buen juego de palabras porque sería imposible de traducir al inglés. Es cierto que la traducción de "Niños de la tumba" no quedó mal (de hecho los diálogos son muchísimo más ricos en matices en inglés que en español), pero creo que las traducciones han hecho más daño que beneficio a mi estilo de escritura.

De modo que de ahora en adelante no voy a seguir traduciendo al inglés. Lo siento muchísimo por mis lectores no hispanohablantes, pero si quiero seguir siendo un buen escritor debo hacer ciertos sacrificios. De verdad que me duele darle la espalda de esta manera a los seguidores de habla no hispana, pero no me queda otra opción.

A partir de ahora, no más traducciones.

Otra de las razones por las que creo que tengo estos problemas a la hora de escribir es precisamente porque creo que "Niños de la tumba" es una de las mejores cosas que he escrito jamás.

Por desgracia, tengo la mentalidad de que "a algo bueno le tiene que seguir algo mejor todavía", y creer que no podré llegar al nivel de "Niños" me está frenando. Me da miedo no dar la talla. Tengo historias, pero a mi juicio no son tan buenas como lo fue "Niños", y eso me hace descartarlas.

Condenado perfeccionismo...

Espero poder librarme de esa sensación en un futuro no muy lejano, porqu me está haciendo descartar ideas que, aunque no sean tan buenas como "Niños", no son nada malas. Es decir, si pensar como un traductor me hace rechazar palabras, la sensación de no estar a la altura me hace rechazar ideas. MAL.

Os agradezco haber leido esto. Realmente ha sido una mezcla de noticias y algo terapéutico... Me ayuda poner las cosas en palabras.

Espero veros por aquí en breves (eso significaría que he conseguido superar el bloqueo). Mientras tanto, seguid haciendo actividades creativas de cualquier tipo (incluye leer y ver películas, que estimula mucho la imaginación).

Un saludo,
Jack.
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